Saladrigas y saldigueras, Juan González Febles

Hay muchas recurrencias en el vivir. Cosas que aparecen y reaparecen y que aún cuando no sean precisamente agradables, uno las recuerda nimbado por la nostalgia. Por esos retruécanos del recuerdo y sea dicho con el mayor respeto, cada vez que escucho nombrar al político exilado Carlos Saladrigas, algo me retrotrae a mi abuela y al pomo nefasto de un laxante de la época que se llamaba o se llama fuera de Cuba, saldiguera.

Es como volver a vivir a aquella entrañable viejecita corriendo detrás de mí con el pomo del bendito laxante, la cuchara y algo dulce para aliviarme ese terrible momento. Cuando me alcanzaba, lo hacía con el pomo y la cuchara en una mano y en la otra, un coquito o cualquier dulce con maní, almendras o chocolate. Colocaba el dulce en mis manos y exigía: -¡Abre la boca! Entonces, llegaba la saldiguera. ¡Puah!

Saladrigas ha llegado a vendernos el capitalismo verdeolivo del siglo XXI en la misma ciudad y con la misma gente, como dice la canción. Solo que en nuestro caso se trata de “esta gente” y eso señores, parte el alma y desfigura el rostro. Ya no se trata de especulaciones o de teorías conspirativas. Ahí están en terreno eclesial consagrado, sin persecución segurosa y sin anatema mediático. En fin, cuando el Capitán General -perdón el Comandante en Jefe- se vaya del aire, llegará Saladrigas y el chino que tenemos atrás o encima, con el capitalismo verdeolivo del siglo XXI y guan bán.

Para ese entonces, ya algunos nuevos o antiguos, esbozados o desembozados, compañeros de viaje habrán endulzado en lo que cabe el recuerdo del anciano mayor. No habría sido tan malo. ¡Vamos! Pero si acabó como un abuelito dulce y padre familia, igual que cualquier hijo de vecino. Lo más probable es que el aspecto menos terrible de su ejecutoria sea destacado y estaremos ante su no tan oculto donjuanismo o quizás ante historias románticas y lances galantes desconocidos para la mayoría. Ojo con los autores en esta próxima etapa. Traen la cuchara y el pomo en una mano y en la otra, maní, almendras o chocolate. Lo único diferente es que no saben querer como abuelita y si joder como esta gente. ¡Como han jodido!

Los tiempos cambian más rápido de lo que uno es capaz de apreciar. Recientemente, andaba con mi colega y amigo Luis Cino por Lawton en las cercanías de mi casa y vi a un oficial del Ministerio del Interior, uniformado y con barba igual que el Comandante. Falta poco para que les autoricen la melena y con los nuevos aires de modernidad que corren, hasta podría venir del confesionario. Pero no, era demasiado joven para andar resolviendo asilo. Dejémoslo con la barba y en que pronto podrán lucir melenas. Cino me dijo que a lo mejor era músico y yo le contesté, que era muy posible, pero que los policías con maracas no andan uniformados y menos por Lawton. Bueno, a fin de cuentas, eso no es importante y algún día sabremos… si Dios quiere.

Un buen amigo de Miami –allí también hay amigos- comentaba que los enemigos más grandes que tienen los activistas pro democracia chinos, son los emigrados inversionistas de aquel inmenso y anti democrático país. Nuestros entrañablemente queridos y más que miopes amigos yanquis, ayudaron a China a convertirse en el bastión del totalitarismo que es en la actualidad. Por aquello de repetir el error –no hay mejor error en el mercado que el error americano- quizás hasta les dé por apoyar a esta gente, o al menos ayudarlos a que se deslicen hasta el capitalismo. Ellos a cambio desviarían la atención hacia otro imperio y quizás los heroicos combatientes de las FAR tengan otro espacio bélico en las regiones australes. Una guerrita revolucionaria y latinoamericana contra la pérfida Albión que consolide el socialismo del siglo XXI allá y el capitalismo verdeolivo del siglo XXI por acá. Una excelente oportunidad de ascenso para militares ociosos y de renovación de las prácticas internacionalistas, que no serán proletarias, pero si martiano-fidelista-latinoamericanistas.

Esa próxima guerrita será más humana. Nadie vigilará esposas ajenas y se podrá practicar con mayor libertad el adulterio. Quizás hasta el Cenesex se vista de verde y vaya a la guerra. Como en tiempos rebasados, los combatientes podrán llevar escapularios y hasta marchar bendecidos por algún que otro cardenal. Hay cardenales para todo.

Sobre el partido único, seguirá único con la inclusión de creyentes, homosexuales e inversionistas, más los mismos sinvergüenzas de siempre. Quizás hasta con otro nombre para que parezca distinto. Como el partido será revolucionario quizás esta importante característica, más algún otro componente nacionalista marque la nueva pauta del nuevo nombre. Me pregunto, siempre con el mayor respeto, porque asocio involuntariamente saldiguera con Saladrigas y viceversa.
juan.gonzlezfebles1@gmail.com

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