¡Solo faltan las bicicletas! Juan González Febles

La memoria mantiene en vitrina aquello que se llamó eufemísticamente “Periodo especial en tiempo de paz”. Comenzó con el fin de los subsidios a partir del colapso feliz de la antigua URSS y las naciones satélites que conformaron aquel agreste ‘campo socialista’.

En aquellos días de principios de los 90, todo se derrumbó. Los alimentos entraron en una indetenible espiral de encarecimiento y escasez. El transporte se deterioró al punto que se distribuyeron bicicletas al por mayor. Hasta se llegó a crear sendas exclusivas para este tipo de transporte. Aparecieron nuevas dolencias vinculadas a exóticas virosis y junto a esto, enfermedades carenciales como las neuritis, de las que aún algunos sufren sus secuelas. En términos generales, el sistema de salud y la sociedad en pleno, quebró y cayó en bancarrota.

Hemos vuelto por la misma senda, solo faltan las bicicletas. Los precios de los alimentos escalan y los propios alimentos se hacen cada vez más escasos y de peor calidad. El transporte supera su secular ineficiencia. No existe solución a corto plazo para nada.

De repente, la tuberculosis se fortalece en nuestro medio. Aparecen viejos virus bajo nuevas cepas y se complica la situación con un sistema de salud arcaico y en perenne desventaja, dada la exportación de servicios médicos emprendida por el régimen militar, ya sea por mera subsistencia o por esas prácticas clientelares practicadas al uso con gobiernos fallidos del Tercer Mundo, regularmente presididos por dictadores ladrones. Por si aparece algún purista ilustrado, que los hay, digamos que en África gobiernan los presidentes más ricos del orbe a los pueblos más empobrecidos y sumidos en la mayor miseria conocida. Estos son los mejores aliados del régimen militar cubano.

Se trata de dictadores sin oficio, beneficio o actividad económica reconocida antes de ascender al poder. Luego de varias décadas de ejercicio inmodesto del mismo, la revista Forbes los cita con caudales en cuentas secretas de varios cientos de millones de dólares. Ah, antes que lo olvide, cualquier semejanza con personas vivas, muertas o que deban morirse, es pura coincidencia.

Pero ya ven, viene el Papa y llegó la papa. Habrá peregrinación desde afuera para ver al Papa y colas Cuba adentro, para alcanzar la papa. La tónica del presente establece que nadie (mucho menos esta gente) es culpable que el socialismo haya sido un fracaso. Entonces se trata de cerrar filas y por nada del mundo entregar el poder o la gloria en que han vivido y aun viven, ellos las víctimas primadas del fracaso. ¿Los culpables? Los otros.

Ni soñar que entregarán el poder. Ni eso, ni parte de lo que según dicen se ganaron, y en opinión de otros, robaron desde el poder. Se han sacrificado mucho. Miramar, Nuevo Vedado, sus viajes, dinero y prebendas les gustan, entonces, ¿por qué perderlos?

La culpa global de todo la tienen los americanos. Las otras parcelas menores de responsabilidad compartida, pues el pueblo de la Isla y todos los que con su mala leche, convirtieron en materia fecal las ideas brillantes del Comandante.

Es tiempo de negocios exclusivos y excluyentes. Los escritores, artistas, intelectuales, se abroquelan en la idea de que deben consagrarse en sus obras y hacerse cómplices de lo que no se sienten habilitados para criticar. Tienen todo su humano derecho al miedo.

Dentro de este sainete trágico, solo veo algo edificante y son los imprescindibles de Cuba. Me refiero a las Damas de Blanco y a su figura inmortal: Laura Pollán. A todos los opositores de a pie, capaces de enfrentar la violencia institucionalizada de los brutales pretorianos al servicio del régimen militar. A los presos que desde las cárceles se ofrecen en holocausto a la libertad y de los que en la actualidad, (casi un centenar) se disponen para ir a la huelga de hambre en varias de las dantescas prisiones creadas por la revolución de los revolucionarios. A los profesionales de las asociaciones independientes de este tipo, surgidos en los últimos tiempos. A los bloguers, a los artistas contestatarios, a los eternos y eternamente relegados periodistas independientes, y en fin, a todos los que hicieron dejación formal de ese miedo, al que tantos prescindibles se acogen por derecho.

Se viven tiempos peligrosos de pretorianos, plataformas petroleras sulfurosas, sambas portuarias y campos de golf para la jet set. Nunca el país ha estado peor. En fin, sólo faltan las bicicletas.
juan.gonzlezfebles1@gmail.com

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s