Nuestro lastre continúa, Juan González Febles

Fidel Castro compareció ante las cámaras para presentar su libro “Guerrilleros del tiempo”. Desde un panel integrado por el ministro de cultura, Sr. Abel Prieto, el presidente de la unión de escritores, Miguel Barnet y su amanuense y albacea literaria, la Sra. Katiuska Blanco, el insumergible Fidel Castro, hizo las delicias de una corte de ilustres guatacas reunidos para la ocasión.

Los guatacas de esta entrega fueron las figuras primadas de la cultura oficial que rieron emocionados hasta las lágrimas, todos los pujos del Comandante. Su aparición junto a las más recientes declaraciones del heredero, perdón del general presidente, dejan claro que: estamos embarcados. El Comandante no se quiere morir y esto en buen español quiere decir, que en Cuba, nadie podrá vivir.

De acuerdo a la tónica de la entrega, esta fue muy comercial, muy corte best seller, en fin una maravilla mediática. El Comandante salpicó las dos partes de su comparecencia televisiva, con anécdotas que más que hacerlo simpático, dan la medida de su ingenio y de cómo logró estafar a tantos idiotas que lo apoyaron en su momento.

Habló de su trabajo en el bufete de un abogado con relaciones con el general Batista, pero no dijo cómo este general pagó su luna de miel en tierras del imperio y antes bautizó al heredero, (su hermano) el hoy general presidente. En fin, no se explayó en cómo engañó a esos cubanazos que le abrieron la chequera, para tumbar a Batista porque bueno, era mulato como Maceo y fue retranquero. Aunque ellos no eran ni son tan racistas, esto era demasiado y decidieron tumbar a Batista. En la actualidad, luego que el hijo blanco del terrateniente, tumbó a Batista con el dinero que le entregaron y con que los sodomizó, (políticamente hablando)  lloran y se ponen cataplasmas.

El Comandante se veía muy bien y muy repuesto. Habló de las tonterías que le escribe Katiuska, perdón que escribe en sus Reflexiones y volvió sobre su leit motiv de la guerra atómica y la lucha contra el pobre y tolerante imperio. La reaparición del Comandante aporta nuevas aristas a las expectativas de vida para la nación cubana. Hay un colega que considera que como signo de los tiempos, se instituirá el premio nacional Reinaldo Arenas. En este contexto, considera que es el mejor momento para hacerse a gay o ciudadano o súbdito español.

Pero la mejor definición sobre el Comandante, la aportó un colega que es y será el mejor de los amigos que tendré. El considera al Comandante una pieza fecal insumergible y tenaz. Una capaz de vencer a las mejores tuberías y piezas de plomería. Una pieza fecal que emerge victoriosa sobre todos los cubos o baldes de agua empleados para hacerla desaparecer y que no desaparece. Para concluir, hay un cambio en el dilema nacional, el más adecuado sería: caca o muerte, venceremos. ¡Nuestro lastre continúa!
juan.gonzlezfebles1@gmail.com

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