¡Solo faltan las bicicletas! Juan González Febles

La memoria mantiene en vitrina aquello que se llamó eufemísticamente “Periodo especial en tiempo de paz”. Comenzó con el fin de los subsidios a partir del colapso feliz de la antigua URSS y las naciones satélites que conformaron aquel agreste ‘campo socialista’.

En aquellos días de principios de los 90, todo se derrumbó. Los alimentos entraron en una indetenible espiral de encarecimiento y escasez. El transporte se deterioró al punto que se distribuyeron bicicletas al por mayor. Hasta se llegó a crear sendas exclusivas para este tipo de transporte. Aparecieron nuevas dolencias vinculadas a exóticas virosis y junto a esto, enfermedades carenciales como las neuritis, de las que aún algunos sufren sus secuelas. En términos generales, el sistema de salud y la sociedad en pleno, quebró y cayó en bancarrota.

Hemos vuelto por la misma senda, solo faltan las bicicletas. Los precios de los alimentos escalan y los propios alimentos se hacen cada vez más escasos y de peor calidad. El transporte supera su secular ineficiencia. No existe solución a corto plazo para nada.

De repente, la tuberculosis se fortalece en nuestro medio. Aparecen viejos virus bajo nuevas cepas y se complica la situación con un sistema de salud arcaico y en perenne desventaja, dada la exportación de servicios médicos emprendida por el régimen militar, ya sea por mera subsistencia o por esas prácticas clientelares practicadas al uso con gobiernos fallidos del Tercer Mundo, regularmente presididos por dictadores ladrones. Por si aparece algún purista ilustrado, que los hay, digamos que en África gobiernan los presidentes más ricos del orbe a los pueblos más empobrecidos y sumidos en la mayor miseria conocida. Estos son los mejores aliados del régimen militar cubano.

Se trata de dictadores sin oficio, beneficio o actividad económica reconocida antes de ascender al poder. Luego de varias décadas de ejercicio inmodesto del mismo, la revista Forbes los cita con caudales en cuentas secretas de varios cientos de millones de dólares. Ah, antes que lo olvide, cualquier semejanza con personas vivas, muertas o que deban morirse, es pura coincidencia.

Pero ya ven, viene el Papa y llegó la papa. Habrá peregrinación desde afuera para ver al Papa y colas Cuba adentro, para alcanzar la papa. La tónica del presente establece que nadie (mucho menos esta gente) es culpable que el socialismo haya sido un fracaso. Entonces se trata de cerrar filas y por nada del mundo entregar el poder o la gloria en que han vivido y aun viven, ellos las víctimas primadas del fracaso. ¿Los culpables? Los otros.

Ni soñar que entregarán el poder. Ni eso, ni parte de lo que según dicen se ganaron, y en opinión de otros, robaron desde el poder. Se han sacrificado mucho. Miramar, Nuevo Vedado, sus viajes, dinero y prebendas les gustan, entonces, ¿por qué perderlos?

La culpa global de todo la tienen los americanos. Las otras parcelas menores de responsabilidad compartida, pues el pueblo de la Isla y todos los que con su mala leche, convirtieron en materia fecal las ideas brillantes del Comandante.

Es tiempo de negocios exclusivos y excluyentes. Los escritores, artistas, intelectuales, se abroquelan en la idea de que deben consagrarse en sus obras y hacerse cómplices de lo que no se sienten habilitados para criticar. Tienen todo su humano derecho al miedo.

Dentro de este sainete trágico, solo veo algo edificante y son los imprescindibles de Cuba. Me refiero a las Damas de Blanco y a su figura inmortal: Laura Pollán. A todos los opositores de a pie, capaces de enfrentar la violencia institucionalizada de los brutales pretorianos al servicio del régimen militar. A los presos que desde las cárceles se ofrecen en holocausto a la libertad y de los que en la actualidad, (casi un centenar) se disponen para ir a la huelga de hambre en varias de las dantescas prisiones creadas por la revolución de los revolucionarios. A los profesionales de las asociaciones independientes de este tipo, surgidos en los últimos tiempos. A los bloguers, a los artistas contestatarios, a los eternos y eternamente relegados periodistas independientes, y en fin, a todos los que hicieron dejación formal de ese miedo, al que tantos prescindibles se acogen por derecho.

Se viven tiempos peligrosos de pretorianos, plataformas petroleras sulfurosas, sambas portuarias y campos de golf para la jet set. Nunca el país ha estado peor. En fin, sólo faltan las bicicletas.
juan.gonzlezfebles1@gmail.com

Más sobre la leche sucia, Juan González Febles

Una carta abierta dirigida al gobernante Fidel Castro, podría agregar leña al fuego en torno al nebuloso episodio de corrupción, denunciado recientemente en La Habana por la joven abogada Niurka Brito Rivas. En la misiva fechada en diciembre 13, la Dra. Brito propone soluciones tendientes al esclarecimiento del antes citado episodio.

También solicita una entrevista con el gobernante, para  abordar aspectos sensibles de esta complicada situación. El conflicto pareció haber llegado a un callejón sin salida, cuando altos oficiales de la policía de seguridad del régimen argumentaron una alegada “racionalidad política”, que pondría fin a las reclamaciones hechas por la Dra. Brito. En su momento, la Dra. Brito rechazó este argumento, que afirma una intolerable indefensión del ciudadano, frente a eventuales excesos del estado en su contra.

Otro argumento de peso es que la alegada “racionalidad…”, serviría de tapadera para la consumación de nuevos actos de corrupción. También, estimularía a potenciales corruptos con una impunidad garantizada frente a la denuncia ciudadana.

Siguiendo los avatares de su solitaria cruzada, se conoció de una carta abierta dirigida al ministro del interior de Cuba, General de Cuerpo Abelardo Colomé Ibarra y al coronel Rabeiro, jefe del enclave represivo Villa Maristas, sede de la policía de seguridad en La Habana.

En esa misiva la Dra. Brito criticó los métodos poco ortodoxos que caracterizan el trabajo de la Seguridad del Estado castrista. Más adelante, denunció las presiones a que se ha visto sometida por parte de esa institución represiva en fecha reciente.

Producto y a raíz de su valiente denuncia, la Dra. Brito sufrió un extraño accidente que provocó una explosión en la batería del viejo automóvil familiar. La batería fue aparentemente saboteada por personas conocedoras de estos afanes. No hubo que lamentar desgracias personales, sólo pérdidas materiales, afortunadamente.

Según relató a este reportero, le ha sido aplicada la llamada “técnica operativa” y seguimientos por parte de la policía de seguridad. El día 9 de diciembre fue abordada por la policía a la salida de las oficinas de la agencia de noticias AP. La Dra. Brito iba en compañía del Sr. Vladimiro Roca, presidente del ilegal Partido Social Demócrata de Cuba.

Aunque todavía no hay elementos claros y definitorios, no aparece por ninguna parte la voluntad política de resolver esta situación de una forma justa y decorosa. El gobierno cubano se atrinchera en el silencio.

El episodio involucra de forma directa a niveles de dirección en el aparato del Partido Comunista, la fiscalía y diversos niveles de la pirámide administrativa. De forma tangencial, al Ministerio de la Industria Alimenticia. Este es uno de los centros que el saber popular identifica con la más solapada y galopante corrupción.

El ministro del ramo, Alejandro Roca es un cercano y apreciado colaborador del gobernante Fidel Castro. El es en la actualidad el ministro con mayor antigüedad en el ejercicio de su cargo. En este rubro, Roca sólo es superado en antigüedad como ministro, por el general de ejército Raúl Castro, segundo en la nómina del régimen.
Fin, 2005-12-12

Lavar la leche, Juan González Febles

Niurka Brito Rivas afirmó con toda su ingenuidad que creyó hasta este día en la equidad y la honradez de las autoridades castristas. La joven abogada, de treinta y siete años de edad,  denunció la mañana del martes 9 de agosto un sórdido y abultado caso de corrupción. Lo hizo ante periodistas extranjeros acreditados y una representación de la Prensa Independiente.

La Sra. Brito es abogada especializada en delitos contra la economía. Ejercía como directora comercial de la Empresa de Productos Lácteos de Ciudad de La Habana. Al producirse los hechos fungía además como Reserva Estatal del Director en la ciudad.

Durante la conferencia que ofreció en su domicilio en la calle Carlos III, en el municipio capitalino Centro Habana, denunció delitos que fueron desde la comercialización ilícita de 34. 65 toneladas de leche en polvo –altamente deficitaria- 116 toneladas de cotiledón de soya –materia prima- para la elaboración de yogur, combustible, helado y los correspondientes sobornos en amplias instancias de la administración estatal.

En la declaración escrita que entregó a los profesionales de la prensa convocados, afirma: “el director de la empresa, ciudadano Pablo Estevez me llama a su oficina y me informa que sabia que yo había denunciado el hecho y que eso me costaría caro. Que ni churros vendería por el resto de mi vida…”

Brito denunció el hecho ante el primer secretario del gobernante Partido Comunista de Ciudad de La Habana, Pedro Saez Montejo. Ante el vicepresidente del gobierno de la ciudad conocido como “Yoyi”.  También lo puso en conocimiento de la fiscalía provincial y  los departamentos del Ministerio del Interior que se ocupan de estas irregularidades.
Según relata la Sra Niurka Brito, cada uno de los funcionarios que conoce de la situación, evade tomar medidas dirigidas a esclarecerla.  Los esfuerzos se encaminan a silenciar a la denunciante y sobre todas las cosas: desestimular a cualquiera que en el futuro intente exponer, a traves de las vías establecidas para ello, cualquier hecho de características similares.

La Sra Brito puso el caso en conocimiento del capitán Nápoles del Departamento Técnico de Investigaciones –DTI- de la Policía Nacional Revolucionaria. También del coronel Monte, de la Policía política. El coronel Monte es uno de los jefes del enclave represivo Villa Maristas, sede de la Seguridad del Estado castrista. Allí se ocupa de Información y Análisis.

Yamila, la fiscal jefa en el órgano provincial y la jefa del Grupo de Verificación Fiscal, Maria Elena pidieron a la denunciante Brito que les hiciera llegar una denuncia anónima. Esto según las letradas, “facilitaría las cosas”.

El otrora adusto y severo fiscal de la república, el tristemente célebre Juan Escalona Reguera, rehusó proceder. No concedió entrevistas a la Sra. Brito y se desentendió ostensiblemente del caso.

Uno de los principales encartados Juan José González del Toro conoció misteriosamente el proceso investigativo y abandonó el país de forma clandestina. En la actualidad, se encuentra en los Estados Unidos.

La cacareada eficiencia de la policía política castrista, fracasó en retener dentro de las fronteras al encartado González del Toro. Este es una de las piezas fundamentales para el esclarecimiento de  los hechos. Su compañera lo siguió poco después y se encuentra en México. El individuo  trabajaba en el almacén y se desempeñaba como segundo en el mismo.

Niurka Brito teme la reacción de los afectados por su denuncia. Ha recibido amenazas contra su integridad física y la de sus dos hijos menores. Manifestó sentirse aterrada por el hecho de que no se le ha brindado protección por parte de las autoridades. De hecho, la han dejado cesante, amenazada con que jamás ejercerá su oficio.

El director de la empresa, sugirió que la solución fácil sería “lavar la leche”. Esto era arreglar las cosas trucando papeles. Niurka lo hizo difícil. En su ingenuidad, creyó en la equidad y la conducta ética de los funcionarios gubernamentales castristas. Bienvenida al mundo real, Niurka.
publicado por Cuba Net en agosto 2005

¡No hay chivatos! La represión es una mera y exagerada ilusión, Juan González Febles

He leído a mi colega Luis Cino que respondió a una parrafada filosófica aparecida en tierras del exilio y específicamente en el blog del filósofo Emilio Ichikawa. Todo parece indicar que desde su lejana perspectiva el señor Ichikawa opina que en Cuba se exagera cuando denunciamos la represión. Entonces me dispongo a hacer un pequeño abordaje sobre este tema de las represiones y las delaciones.

En Cuba existen más de 155 mil Comités de Defensa de la Revolución (CDR). Cada uno de estos comités, dispone al menos de dos individuos consagrados a la vigilancia y la delación. Estos son: el presidente y el responsable de vigilancia. En cada barrio, existe además el “PC”. Estos PC son personas de confianza del aparato represivo. En el argot de este oficio tenebroso son “la agentura”. PC tiene Cuba adentro esta acepción que difiere por completo de la mundialmente conocida “Personal Computer”.

Contando los presidentes de comités, los responsables de vigilancia y la agentura, son aproximadamente, -somos conservadores en exceso- tanto como más de 450 mil personas dedicadas a la delación. Son los que el pueblo llama “polivatos”. Esto es mitad policías y mitad chivatos.

Cuba está dividida administrativamente en 14 provincias y un municipio especial (Isla de La Juventud). A su vez contamos con 169 municipios. Pues bien al frente de cada municipio existe un oficial de la policía Seguridad del Estado. Este profesional se reúne cada cierto tiempo con sus “factores”. Estos factores son los responsables a nivel de Zona de Defensa de la vigilancia cederista. Estos son nada más y nada menos, los responsables de vigilancia de los Comités de Defensa de la Revolución.

Cada municipio está dividido en Zonas de Defensa o Consejos. En Cada Consejo tributan con informaciones de todo tipo (chivatazos) los responsables de vigilancia a nivel de cuadra. Estos se agrupan por zonas al frente de cada zona hay un cuadro profesional de los CDR.

Nuestro oficial de la policía Seguridad del Estado a nivel municipal, mantiene contactos regulares con un promedio de diez a quince responsables de vigilancia de Zona cederista a nivel de municipio. Esto es con los responsables de vigilancia de cada Consejo. Un municipio puede contar con cinco, siete, diez o quince Consejos.

La agentura la atiende directamente el aparato represivo. Esto tanto en la versión de policía criminal o de policía política, según la necesidad operativa de que se trate.

Hasta el momento tenemos, 169 oficiales de la policía política trabajando en la base, esto es a nivel municipal. Pues bien, estos señores oficiales tributan a un jefe operativo a nivel provincial. Estos jefes son 14 + 1, teniendo en cuenta el municipio especial Isla de la Juventud.

De forma paralela y aprovechando en sus aspectos generales este esquema represivo, la policía criminal o Departamento Técnico de Investigaciones (DTI) mantiene estructuras de agentura paralelas a las de la policía Seguridad del Estado. Pueden, (rivalidades y resquemores aparte) y de acuerdo a necesidades específicas, intercambiar informaciones y recursos operativos.

Cada ministerio, empresa, instituto, corporación etc., mantiene una presencia de la policía Seguridad del Estado. Existen además cuerpos especializados en otras múltiples esferas, policía económica, drogas, lacras sociales etc.

En Cuba, nadie puede explicarse la supervivencia del juego ilícito, como no sea a partir de la aceptación de la descomunal corrupción que existe en el país. Frente a un esquema tan perfecto de represión, asistido por leyes que no se cumplen y que en su gran mayoría desamparan al ciudadano, no se explica racionalmente que se juegue bolita y otros divertimentos ilícitos en Cuba.

Aunque no es posible impedir que el ciudadano juegue, es perfectamente posible cortar la permanencia de una infraestructura consagrada a la estructuración articulada del juego ilícito. Hay bancos que prestan un muy eficiente servicio al juego ilícito y resisten con éxito sobresaliente una parafernalia represiva muy experimentada y diabólicamente eficiente. Es decir, el juego ilícito subsiste porque las instancias superiores de dirección del país lo permiten en las calles sucias de Fidel.

Es razonable que alguna pieza  o el rompecabezas represivo nacional aquí expuesto, hayan escapado del ojo avizor de cubanólogos inteligentes o de los tantos idiotas ilustrados en conocimiento de la “situación cubana”, dispersos por el mundo. Como se dice que todo es secreto hasta un día, en algún momento del futuro cercano, hasta los ilustrados y los cubanólogos  conocerán la verdad situada más allá de la información de portada, lomo y contraportada que esgrimen con harta regularidad.

Parte el alma que alguien que haya vivido en Cuba se permita olvidar el horror compartido que lo obligó a montarse en algo y largarse. Comprendo perfectamente que con el tintero seco de la ausencia, el señor Ichikawa y otros del mismo pelaje consideren la existencia de chivatos, las delaciones y el temor de convertirse en sus víctimas como una abstracción.
juan.gonzlezfebles1@gmail.com

Los bastardos de “Carlota”, Juan González Febles

Se cumplen 30 años de la materialización de la primera fantasía napoleónica del régimen de Fidel Castro. Fue en noviembre de 1975. Comenzó la guerra más absurda y más perjudicial para Cuba, que nada ganó en ella. La campaña de Angola hizo pasar a más de 350 000 cubanos en zafarrancho de guerra  por esa nación situada a más de 11 000KM de la Isla.

La leyenda oficial señala que la operación militar fue bautizada como “Carlota”, en homenaje a una esclava martirizada en la provincia de Matanzas, por su participación en una revuelta de esclavos. El decir paralelo al oficial, se remite a una canción en boga durante la década de los cincuenta. Su estribillo repetía algo así como: “A la pelota con Carlota”.

Negarse a la pelota con Carlota en 1975, equivalía a una muerte clínica social anunciada. Fueron muchos los que dejaron los huesos en aquella aventura. Otros regresaron con sus nervios destrozados o afectados con dolencias exóticas, entre las que quizás se cuente el SIDA. No se dispone la cuenta de los que hoy se sienten estafados.

Fue una empresa en que el régimen fue asistido por una buena suerte excepcional. Se organizó con el voluntarismo y la improvisación con que de costumbre se aborda la economía, la industria y la ciencia de gobierno desde 1959. Fue un desastre que inexplicablemente salió bien.

En la guerra de Angola hubo de todo. Buques de la marina mercante cubana transportando tropas sin tener en cuenta parámetros elementales de seguridad. Es decir, si se hubiera tenido que acometer una evacuación o cualquier otra acción de salvamento en altamar, los valientes internacionalistas se hubieran ahogado. Sobre esto me remito al testimonio del Manuel Beunza, ex oficial del Ministerio del Interior castrista, que desertó y se encuentra exilado en USA.

Vuelos de la línea Cubana de Aviación, con tripulaciones mixtas cubano-rusas, que pasaban por alto normas establecidas para la seguridad del tráfico aéreo. Accidentes producto de la desorganización, como el que costó la vida a Francisco Cabrera, un alto oficial en la cúpula militar castrista de la época.

Si que navegaron con suerte los condotieros africanos de Castro. Aquello debió haber sido el naufragio total, pero no lo fue. No desde el punto de vista militar.

En otro orden de cosas, los bastardos de Carlota se manifestaron en el mal endémico del régimen. Me refiero a la corrupción amplia y generalizada tanto en el aparato militar como en las esferas de la Inteligencia y Contra Inteligencia.

Contrabandos de diamantes, de café, de maderas preciosas para los lujos de las casas de la élite gobernante. Hubo de todo como en botica. Como sucede en una dictadura militar, afirmada por un estado policial.

El personal de apoyo chequeado y contra chequeado por la Seguridad del Estado, participó con entusiasmo en la fiesta. Estos especialistas entre los que se contaron pilotos y azafatas de la linea aérea Cubana de Aviación, especialistas del Ministerio de Comercio Exterior, diplomáticos y tracatanes, por poco lo venden todo.

Pero además de los negocios, también hubo su diversión. Esta estuvo centrada en Rosalinda. Este era el coto vedado de los generales y los altos oficiales. También participaban los pejes gordos del aparato de Seguridad.

En Rosalinda se vivía la vida. Era un centro de esparcimiento que heredaron de los portugueses. La mejor diversión, la comida mejor, las más bellas mujeres y el mejor de los vinos. ¡La dulce vida!

Muchas tarjetas amarillas, recibidas por atribulados cornudos, miembros del Partido de Fidel Castro, tuvieron su origen en Rosalinda.

La tarjeta amarilla es una muestra del carácter retrógrado y machista  del régimen de Fidel Castro. No se trata de notificación de faltas en futbol. Era la información que recibían los guerreros de Fidel Castro, miembros de su Partido, en que eran avisados que su mujer les puso cuernos. Los machos castristas debían repudiar a las infieles, o de lo contrario salir de las filas del Partido.

Muchos se suicidaron por puro amor o quizás vergüenza. Se desconoce la cifra de las bajas físicas por suicidio, que deben atribuirse a las tarjetas amarillas. No hay datos de los que quedaron fuera de las filas del Partido.

No se conoce que mujer alguna haya sido notificada de la infidelidad de su pareja. Este es otro fruto bastardo de Carlota, que puso sobre el tapete la discriminación sexista practicada por el régimen, desde hace mucho tiempo.

Volviendo a Rosalinda, el obeso y glorioso general Tomasevich, llegó a tener su zoológico particular allí. Todo esto en plena guerra, en plena efervescencia guerrera. Un domingo de mayo del año 1978, estalló el escándalo. Una batería de 14, 5 –cuatro bocas- fue asaltada por oleadas de aviones Mirage y Bucaneer enemigos.

Aunque los soldados se batieron con denuedo, fueron diezmados. Hubo más de una docena de muertos y mayor cantidad de heridos. El hecho se produjo en Chamutete, en la vecindad del campamento de Casinga. Nadie respondió a sus peticiones de ayuda. Los refuerzos no llegaron. Los aviones propios no despegaron.

El incidente le costó caro al entonces general de brigada César Lara Roselló. Entre otras cosas le costó la expulsión del Partido de Fidel Castro.

La paz firmada en 1988 puso fin a tanta efusión inútil de sangre. Los muertos regresaron callados y fríos. Se ha dicho, que esta aventura guerrera puso fin al Apartheid. Esto no es del todo así. La concertación internacional y las sanciones impuestas por la ONU lo hicieron.

El verdadero saldo de la Operación Carlota fue una casta militar endiosada y enquistada en los oropeles de sus pírricas victorias africanas. Además, quedaron los muertos, los inválidos, las enfermedades y los recursos quemados en la aventura.

En un futuro habrá que ver que se hace con tanto veterano guerrero ocioso e inútil. Vendrá bien una evaluación objetiva de los pro –si hubo alguno- y de los contra, que son muchos.
Publicado originalmente en Cubanet.org en año 2005

Historia conocida, Juan González Febles

Alguien dijo que la historia se repite, una vez como tragedia y después como comedia. Quizás este sea el caso de las conversaciones exploratorias entre representantes de los guerrilleros izquierdistas colombianos del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el gobierno constitucional de Colombia, en La Habana, al amparo de la hospitalidad y el buen oficio del régimen de Fidel Castro.

Ser juez, parte e incluso verdugo, no constituyen roles desconocidos para las autoridades cubanas. Han demostrado una peculiar habilidad, tanto para crear conflictos como para sofocarlos, cuando se hace necesario. No es poca la experiencia acumulada en el terreno de la mediación y de la intriga internacional o palaciega. Se aprendió mucho y bien de la lucha en unos casos y de la colaboración en otros, con las súper potencias. Ya fuere el mega enemigo del norte (el imperio democrático) o el hermano mayor bolchevique (el imperio del mal).

Lo que nadie puede negar es que se juega mucho en estas negociaciones. Están en la artesa el futuro de la discutible revolución bolivariana y la supervivencia de la dictadura castrista. No hay otra salida que la solución negociada y la paz a todo trance. Con ello, se preservará la continuidad democrática de Colombia, el futuro del delirio bolivariano y ganará un muy ansiado tiempo la dictadura castrista.

Pero, como en todo habrá un costo. El peón a sacrificar será Marulanda-Tirofijo y sus veteranas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, los grandes ausentes de la cita de La Habana.

Tirofijo –salvando las distancias ideológicas- guarda muchas semejanzas con Jonás Savimbi, el finado líder de Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA) y con el también finado, comandante Marcial, Salvador Cayetano Carpio de la guerrilla comunista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional FMLN, del Salvador. Ambos nadaron contra la corriente política de sus tiempos y fueron barridos por esta.

El primero murió en una oscura escaramuza y con su muerte allanó el camino para la paz en Angola. El segundo, se suicidó luego de un sórdido episodio que involucró un asesinato. Su ausencia posibilitó los Acuerdos de Esquipulas y la paz en El Salvador. El objetivo perseguido por La Habana fue, la consolidación de la llamada revolución sandinista.

Las conversaciones exploratorias transcurren en medio de una cerrada discreción. Pero existen elementos que no deben ser pasados por alto. Por la parte cubana, están presentes José Remires Estenoz, un súper espía con amplia experiencia en la arena internacional y José Arbezú, que no le va a la zaga.

El mero hecho que estos top model de la  “diplomacia segurosa” castrista estén al tanto del evento, marca el creciente interés del régimen por estar en el ajo de todo este asunto.

No es para menos. Al cabo de más de cuatro décadas, Castro se ha percatado que la eminencia represiva no basta para conservar y dar continuidad más allá de su muerte, al régimen que encabeza. Necesita aliados y una tregua para ganar tiempo. Lo principal es asegurar a su discípulo amado, Hugo Chávez en el poder. Para ello se hace necesario apagar con carácter definitivo el fuego del conflicto colombiano.

Una situación de guerra entre Venezuela y Colombia a partir de la presencia rebelde y el accionar combinado del ELN y las FARC es impensable en estos momentos. Todo parece indicar que la historia va a repetirse. Una vez desarmado el ELN, las FARC enfrentarán el brazo de acero de uno de los ejércitos mejor preparados del continente. Sin las lineas de suministro venezolanas, los días de Tirofijo y de sus FARC están contados. Deberán negociar la paz o afrontar el exterminio.

Las necesidades políticas actuales así lo demandan. El triunfo electoral de Evo Morales, abre nuevas perspectivas. No puede confiarse la supervivencia de la dictadura de Fidel Castro y su hija bastarda la revolución bolivariana, a la inspiración histriónica de Chávez o al entusiasmo cocalero de su protegido del altiplano. La ausencia del régimen de La Habana en el proceso, es impensable.

Como una pincelada de farándula política, que sin dudas aportará sazón y ritmo a tanta aridez, vaya lo siguiente: Se conoció en La Habana, que el escritor y recadero oficioso de Fidel Castro, Gabriel García Márquez, se reunió en su residencia habanera con Antonio García, jefe militar del Ejército de Liberación Nacional (ELN). García, se encuentra al frente de la delegación de su grupo. Se ignora si García Márquez es portador de algún mensaje o se trata simplemente de no quedar fuera de cámara.
Publicado originalmente en Cubanet.org en año 2005

17VIERNES SR ROCK

El Sr Rock and Roll, Juan González Febles

Blackmore es casi una leyenda habanera. Una historia personal de persistencia y zozobras. Tiene la misma melena que veintitantos años atrás. Algunas hebras de plata cuentan del paso de los años. Unos fueron muy duros. Otros menos. Todos difíciles.

Blackmore nació predestinado a ser diferente. Su padre fue un ruso, un ex soviético que jamás quiso reconocerlo. Nació un 16 de enero de 1968, en el año del mono. Su nombre oficial, por el que casi nadie –por no decir nadie- le conoce es Juan Carlos Jiménez. Vive en Lawton, en la calle 11 entre calles, Acosta  y Dolores.

Su apodo nació de la admiración fanática que profesa a Richie Blackmore, el guitarrista de la banda de rock, Deep Purple.

Su casa es como un templo del rock `n roll. Afiches, póster, banderas y gallardetes vinculados a figuras vivas y muertas, que de una forma u otra se destacaron en este estilo de vida, que Norteamérica entregó al mundo.

Discos de acetato, cassetes y CD, organizados como una impresionante colección de los últimos 50 años de esta modalidad cultural o contracultural.

Sus favoritos son, el Rey, Elvis Aaron Presley y Deep Purple. Pero además quema incienso a los imprescindibles Beatles, a los Rolling Stones, Crosby Stils and Nash, Emerson Lake n´Palmer, Who, Guess Who, Mamas n`Papas y Sugar Loaf, entre muchos que jamás había oído, a pesar considerarme un conocedor bastante aceptable del tema.

Cada una de las piezas que atesora tiene una historia. Los afiches de Madonna y Janis Joplin, regalo de una luminaria del rock de paso en incógnito por La Habana. La bandera confederada con la efigie de Elvis Presley, la inglesa con la lengua de Mick Jagger, la composición de Marylyn Monroe y la bandera norteamericana. Con esta misma bandera, Jimmy Hendrix y elementos alegóricos a Woodstock.

Luego de muchos azares, riesgos y aprensiones, Blackmore encontró su oficio. Actualmente trabaja como utilero del grupo de Rock, Dimensión Vertical. Cuando mira atrás su vida, siente la satisfacción de no haber dejado mucho de si por el camino.

Toca por oído y afición guitarra y piano. Nunca se sintió capaz de hacerlo desde un escenario. Eso no es para él. Le pregunto por los grupos de rock nacional y declara que sus preferencias se inclinan por Zeus, Venus y Taxon.

Tiene conocimiento de los grupos que se destacaron en los finales de los 60 y en los 70 del pasado siglo. Conoce por cintas el trabajo de Los Pacíficos, Los Jets, Los Dada y los Gnomos. Aunque sin el nivel de especialización alcanzado con los grupos británicos y norteamericanos, se interesa por el rock nacional.

La vida fue dura y difícil para Blackmore. Ha trabajado en múltiples oficios que siempre le resultaron ajenos. Ha sido ayudante de construcción, sereno y operario de la planta de pre fabricado de Lawton.

Su vida estudiantil quedó truncada de forma abrupta. Estudiaba Producción de metales ferrosos, en el Instituto Tecnológico Amistad Cubano-Soviética. Esto fue a comienzos de los 80. Logró llegar hasta el segundo año de sus estudios. Era un adolescente que quería llevar el pelo largo.

Para lograr su propósito alegó sufrir un padecimiento en la cabeza. La llevaba cubierta con una media que ocultaba una nada despreciable melena. En una oportunidad, jugando balompié, la media cayó. Con la media se liberó una melena rubia desconocida hasta ese instante. Fue expulsado.

De inmediato fue llamado a servir en el ejército. En el Servicio Militar Obligatorio, tampoco duró mucho. Luego de una extraña dolencia sicosomática y de pasar un mes aproximadamente sin comer, producto del padecimiento, fue dado de baja.

En la actualidad, Blackmore vive la realidad que se ha creado. Está atrincherado. A los que le critican por no madurar, no les reprocha las vicisitudes de su juventud. Si no le permitieron ser joven, él se vengó no envejeciendo.
Publicado originalmente en Cubanet.org en año 2005

Eléctrico e inmortal, Juan González Febles

Hace un tiempo escribí para Primavera Digital sobre un taxista por cuenta propia habanero convencido de que Fidel Castro nunca moriría. Estaba o está convencido que el Comandante tiene todos sus órganos internos eléctricos y estos órganos, además cuentan con abundantes piezas de repuesto.

Además de de esta variable tecnológica, está convencido que a partir de ceremonias de magia negra, Castro roba la vida de aquellos a quienes abraza y la toma para sí. Me dijo para la ocasión que esto se llama, “Cambio de cabeza”. Según mi atribulado chofer que no pasa de los 40-45 años, Fidel Castro cambio cabeza con Agostinho Neto, Lucius Walker y por último Hugo Chávez. Que con quien único no pudo fue con Su Santidad Juan Pablo II, porque la brujería de los curas es la que es. A esa gente no la tumba nadie, “¡ahí están antes que Colon!” La conclusión de este sencillo habanero es que Fidel Castro no se morirá nunca y nos enterrará a todos en una tumba, como ya nos tiene enterrados en la mierda.

Una joven amiga con un vuelo cultural más alto, el único comentario que hizo fue que, “nos esperan cien años de mala suerte”. Por supuesto que el comentario fue a partir de la última comparecencia televisiva del Comandante en medio de una corte de ilustrados aduladores.

La reaparición del Comandante, terminó (Cuba adentro) con lo único que quedaba de credibilidad sobre las reformas o mal llamadas reformas raulistas. Habría que ver que tienen que decir ahora los ilustres cubanólogos desde sus tinteros secos por la distancia. Ahí está. Listo para volver a fusilar, a encarcelar y para escarmentar cuando haga falta y si es con negros, mejor.

Por lo pronto, la mácula por las recientes muertes de activistas civiles por huelgas de hambre tonfatitis y pinchazos al azar, salen de la cuenta del general presidente y pasan al cheque en blanco del Comandante. Nunca dejó de ser lo que siempre ha sido.

El elemento más joven de la sociedad cubana, ratifica su escepticismo y su amoralidad de hombres nuevos. La única opción continúa en montarse en algo y largarse lejos. Cuanto antes mejor.

Eléctrico e inmortal, el Comandante deja abierta otras opciones. Primero las esotéricas, y entre estas, la de encender la vela blanca de Dios y la negra del Diablo. Pero eso queda para los pesimistas. Los optimistas confían en el corto circuito y las eventuales fallas en la generación eléctrica. ¡No hay más na!
juan.gonzlezfebles1@gmail.com

Urselia y Joanne: Los azares del tiempo, Juan González Febles

Con 22 años, Urselia Díaz Báez creía sinceramente estar entregada a una causa superior. Era una joven terrorista que sabía poco de explosivos y menos de política. No conocía a profundidad las escatologías de los discursos. Murió en 1958 en La Habana. Le explotó la bomba que manipulaba en el servicio sanitario para mujeres de un cine habanero. Era joven y bella.

Joanne Deborah Byron Chesimard, es también conocida como Assata Shakur. Cuando era joven, se hizo terrorista en New York. Se perdió en los vericuetos de los discursos y en la retórica de las revoluciones y las involuciones. Con 32 años y ya no tan ilusionada, quiso arreglar su vida. Escapó de la prisión en donde servía prisión perpetua  pagando la vida del patrullero policial, que segó en nombre de su utopía.

Assata-Joanne,  escapó a La Habana de Urselia. Se puso en contacto con la maravilla que quiso de forma infructuosa implantar en su tierra. Como gusta recorrer la ciudad vieja, remozada con la magia artesanal del Leal historiador, encontró policías con todos los requisitos  para seguir la saga, del que dejó tendido en New Jersey.

Estos también se comportan como orgullosos representantes del orden, investidos de autoridad y siempre dispuestos a humillar negros. La diferencia, si la hay, es mínima. Urselia luchó al igual que Joanne a sus veintitantos años. Usó la violencia en esta ciudad para conseguir imponer en todas sus partes la consigna de ese momento: Cero compras, Cero cine, Cero Cabaret.

Hoy aquella consigna hija bastarda del odio y la violencia, creció y se extendió. La Habana de Urselia vive bajo el Cero. Tanto creció su cifra que hoy se vive bajo la realidad de Cero compras, Cero cines, Cero cabaret, Cero suministro adecuado de electricidad, Cero agua corriente, Cero alimentos, Cero esperanzas, en fin, Cero libertad.

Mirando las cosas desde la distancia, cuesta trabajo definir quien tuvo más suerte. Urselia desde la muerte o Joanne en su exilio sin gloria. Exilio clandestino que no puede proclamar su legitimidad; muerte sin sentido ofrendada en sufragio de nuevas opresiones. Alborada gris de nuevas e interminables privaciones que no parecen encontrar su fin.

Los azares del tiempo jugaron una mala pasada a estas dos mujeres. Se extraviaron en los vericuetos inciertos de la violencia con apellidos. Urselia no encontró forma para arrepentirse, Joanne quizás la tenga.

He visto el póster que premia la captura de Joanne. Confieso que sentí la misma desolación que experimenté ante la placa que perpetúa en La Habana, la triste “hazaña” de Urselia. Ambas fueron víctimas de la misma violencia azuzada por los mismos intereses. Un hilo conductor cada vez menos invisible las une.

El fatídico hilo las vincula con dos torres derribadas en New York, con los desmanes de narco-guerrilleros en Colombia, con extremistas islámicos de toda laya. Urselia y Joanne cruzaron sus caminos en La Habana. Los azares del tiempo y la manipulación han hecho el resto.
Publicado originalmente en Cubanet.org año 2005

13 LUNES MAPLE (2)

“Sagrado y profano”, Juan González Febles

En La Habana colonial de Leal, a pocos metros de la real, en la hermosa y remozada Plaza Vieja, puede apreciarse una muestra de 48 fotografías de Robert Mapplethorpe. Concebida y producida por Phillip Larrat-Smith y coordinada por Pamela Ruiz como curadora adjunta, la exposición deviene otro gancho de atracción turística, que pasan por alto muchos habaneros.

La muestra con título “Sagrado y profano”, ha sido posible por la colaboración de algunas instituciones como son La Fundación Ford de México D.F., la Andy Warhol Foundation for the visual arts de New York y la Easten Foundation, también de New York, entre otras.

La expo se mantendrá desde el 14 de diciembre hasta el 14 de febrero, día del amor en que concluirá. Todo un símbolo para el artista, para su muestra y para una ciudad semi destruida por una combinación irresistible de odio, desidia e intolerancia.

Robert Mapplethorpe (1946-1989) es sin lugar a dudas un icono de la contracultura que arranca desde los 60. Su trabajo se integra a las corrientes contestatarias que tuvieron lugar en ese controvertido periodo. Una buena parte del arte producido en aquel momento obedece a algún tipo de compromiso  social de crítica o de denuncia. Surge de minorías étnicas o grupos sociales rebeldes, marginados o ambos.

Entre los grupos que surgieron con sus demandas a partir de los 60, ocuparon lugar relevante los homosexuales, ya sea gays o lesbianas. Estos se unieron a las masas juveniles que ansiaban ser oídas y el fenómeno fue mundial. Los Estados Unidos, le imprimieron un sello muy especial al periodo, a pesar de su carácter totalizador. La impronta de los Beatles, marcó el ritmo y la pauta de aquella época inolvidable y además irrepetible.

Esa fue precisamente la época de oro para el régimen y la aureola internacional de Fidel Castro. Fue glorificado y ensalzado en el extranjero por los mismos, a los que su régimen reprimiría sin miramientos a escala doméstica.

Tanto el arte de Mapplethorpe, como el de Warhol y otros iconos de la época, fueron velados bajo siete sellos por el gobierno de Fidel Castro. Pocos conocieron en su momento el trabajo que estos desarrollaban. Las vacas sagradas de la cultura, miraban a Europa con la atención congelada en el neorrealismo italiano y la nueva ola francesa, de la posguerra. No consiguieron evolucionar porque les paralizaba su antinorteamericanismo.

El régimen consiguió aislar a la Isla del mundo y su tónica por largos años. Este aislamiento, marca a la muestra de Mapplethorpe en la Plaza Vieja de La Habana.

Las 48 fotografías expuestas, son arte. Rebosan homo erotismo, desafío, pero más allá una sensibilidad fuera de serie. Son imágenes para no olvidar. Las fotos de los famosos como las del actual gobernador de California Arnold Schwarzenegger, en su etapa juvenil y fisiculturista o la de una deliciosa y sensual Susan Sarandon, juvenil y sin la procacidad izquierdista del presente, son un remanso, al igual que sus bien logradas naturalezas.

Junto a ellas, los autorretratos y los retratos de los que llenaron el mundo afectivo del artista. Ante la mirada habanera, Patti Smith, Holly Solomon, Lisa Lyon y los amigos leales o amantes ocasionales del artista.

Mapplethorpe tuvo su visión muy personal de los negros. En su obra estos aparecen estereotipados como homo atletas sexuales o como fetiches homosexuales. Las tendencias sado masoquistas del artista están presentes en la muestra habanera. En ella y a pesar de su escasa concurrencia, predominó el elemento gay, al punto de hacerme sentir marginado y fuera de lugar.

Fuera de los turistas, agradablemente sorprendidos por el evento, los extranjeros con residencia e información sobre el tema, la farándula habanera y el mundillo gay, Robert Mapplethorpe es un perfecto desconocido en La Habana.

La muestra que se exhibe de su quehacer, mueve a algunas reflexiones. Una de ellas podría ser el carácter eternamente oportunista de la dictadura de Fidel Castro. Otra, su capacidad camaleónica para pasar por alto abusos y barrabasadas, como si estos nunca hubieran ocurrido. La otra, sobre secuelas que las torpezas y las crueldades del régimen han dejado en el alma de la nación, ya sea por comisión o por omisión.

La Fototeca de Cuba en la Plaza Vieja, más que la exhibición de una muestra de Robert Mapplethorpe, realiza otra tardía apertura al mundo del que nunca debimos ser apartados. El gesto se une a la estatua de Lennon y a los conciertos de rock escenificados en el horrible Protestodromo de Malecón: Un buen intento, pero demasiado tarde.
fotos Ana Torricella
Publicado originalmente en Cubanet.org. año 2005