Sistemas y métodos, Juan González Febles

Sobre las formas y mecanismos empleados y aconsejados por los diplomados en ciencias represivas de la policía Seguridad del Estado, no vale la pena referirse. Para qué. No tiene sentido intentar menoscabar su acierto o tratar de discutir la efectividad probada de un método. Lo difícil será superarles. Como dice el proverbio africano, la red más tupida puede destejerse, con un huso más fino que aquel con que fue tejida.

Existen grupos que desde una óptica institucionalizada salen a las calles y obligan al régimen militar a desnudar su cara violenta. Estos, con su ejemplo y la sistematicidad de su prédica si contribuyen a erosionar el miedo y dejan tras si el sentimiento culposo de la cobardía, en los que les ven pasar. Por supuesto que me refiero a Damas de Blanco, a los esforzados activistas orientales, a los matanceros y a los que en Villa Clara son y han sido noticia. Desde que el general presidente desencadenó la violencia institucional del régimen contra el activismo político pacífico ciudadano en las calles, estas protestas han desembocado en la muerte de Wilfredo Soto, Laura Pollán y más recientemente Wilman Villar, muerto en Santiago de Cuba, en las mismas oscuras circunstancias que Laura Pollán y Wilfredo Soto.

Me parece que tomar las calles en poder de la élite y de sus seguidores revolucionarios sería posible, con el discurso y el recurso adecuados. Hasta hoy se han ensayado variantes del mismo método. Pero veamos…

El activista (uno, dos o tres, no más) llega a un espacio público abierto, un parque, explanada, etc., y se sube a un banco, una piedra, un taburete o lo que buenamente encuentra. Desde su altura, lanza una encendida arenga, despliega y muestra un cartel y la gente lo escucha. Poco después, la policía regular y revolucionaria o la de Seguridad del Estado o turbas paramilitares pro gubernamentales le propinan una tranca de campeonato y lo conducen bajo arresto caliente. Bien y concienzudamente golpeado.

El caso es que el mensaje real que nuestro esforzado activista dejó en las calles que pretendía conquistar se reduce a dejar sentado que quien siga este método, será severamente golpeado  y eventualmente encarcelado el tiempo que ‘esta gente’, quiera y ya está. Esto es en nada útil o funcional.

De vuelta al tema, me animo a compartir una experiencia vivida en tal sentido. Mientras cubría el derrumbe del edificio de Infanta y Salud, vi a una conocida activista del frente cultural cuya identidad me reservo, protagonizar algo que me iluminó. Estaba entre un grupo de gente de pueblo que comentaba el hecho. Alguien explicó que el edificio fue declarado inhabitable y que a pesar de esto, la gente se fue del albergue y regresó y entonces fue que les sorprendió la tragedia a todos y a algunos, (los más jóvenes) la muerte.

Mientras la mujer de pueblo que hizo la exposición, concluyó con culpar al gobierno y su desidia por lo ocurrido, nuestra activista la interrumpió y le dijo lo siguiente:
-¡El gobierno no! la culpa es nuestra. ¿Tú eres miembro del Comité y haces la guardia? ¿Tú agitas las banderitas? ¿Tú firmaste aquello de socialismo eterno? Mira, quien acepta vivir como una cucaracha, tiene que aceptar morir aplastado como una cucaracha. ¡Esto lo merecemos por carneros!

Fue entonces que un negro viejo con canas y sólida pigmentación, desde el límite rebasado de su aguante dijo: -¡Este pueblo es maricón! ¡Aquí ya no hay hombres, ni vergüenza!

La discusión y la protesta se generalizaron y nuestra activista, luego que calentó los metales, se retiró. Sin novedad, sin golpizas y sin arresto, pero con el objetivo de movilización social cumplido.

Las calles no son de los miñones de la dictadura. Sólo tienen el control del espacio que pisan sus chivatos y sus uniformados, porque en la actualidad, son minoría. Disponen del crédito por las caballerías de miedo que han sembrado a lo largo de más de cincuenta años. Este miedo pierde terreno y los muertos recientes dicen solamente que en un principio mataron para vencer y hoy lo hacen, porque no pueden vencer.

La rebeldía no ha muerto del todo en el cubano, sólo duerme a la espera de los que sabrán en su momento despertarla. Esos no andan lejos, están entre nosotros y no hay que inventarlos allá lejos. Están donde hacen falta, aquí. Estas son apreciaciones hechas mientras sorteaba baches y miraba no fuera a caerme algún escombro encima.
juan.gonzlezfebles1@gmail.com

El trapo sucio, Juan González Febles

Se puso de moda sacar trapos sucios a ventilar. Parece ser la última banderilla que esgrimirán ciertos elementos intelectuales, de entre los llamados cubanólogos. Tuve oportunidad de leer un trabajo en el blog de Emilio Ichikawa que siempre desde lejos, trajo de vuelta los fusilamientos auspiciados por la revolución verdeolivo allá por 1959. Se trata a partir de esta enrevesada forma, de ventilar y mejorar, (mediáticamente) a la nueva hornada de decepcionados con la revolución castro-geriátrica y de paso promover la nueva sociedad civil de recambio promovida por entre otros, el propio Ichikawa.

El juego consiste en atemperar a figurillas del arte revolucionario, con paradigmas artísticos y literarios, ya clásicos de la cultura cubana y el anticastrismo, como Guillermo Cabrera Infante, descrédito mediante. Para ello se saca nuevamente a la luz, juicios de Cabrera Infante sobre los fusilamientos de 1959 y junto con él, los de Jules Dubois, que fuera corresponsal del Chicago Tribune y ejecutivo de la SIP. El golpe es maestro. La moraleja sería como sigue: Si Cabrera Infante apoyó los fusilamientos en 1959 y el Sr. Dubois otro tanto y fueron absueltos por la historia, ¿por qué no aceptar a Silvio Rodríguez, Alicia Alonso y el resto de esta ilustre comparsa, que sólo apoyaron el fusilamiento de tres infelices, pero insignificantes negros en 2003?

Desde el blog de Ichikawa salió este trapo sucio y esto me retrotrae a cierto ejecutivo español de la prestigiosa ONG Reporteros sin Fronteras. Quizás desde la óptica de la poca profesionalidad periodística enunciada en el trabajo de marras y que toca con impacto directo tanto a Dubois como a Cabrera Infante, cuando pronunciaron sus juicios de valor sobre los fusilamientos sin contrastar otras fuentes, este ejecutivo declaró que en Cuba sólo se escuchaban las voces de blogueros, porque el periodismo independiente había sido silenciado por el régimen militar cubano. Por supuesto, lo hizo también sin contrastar fuentes.

Trapos sucios aparte, no se trata de exclusiones ni mucho menos de imponer primacías o fortalecer la desunión. El problema en Cuba no es destapar podredumbres o sacar trapos sucios. He leído con profunda satisfacción, un trabajo de la bloguera Miriam Celaya. En este trabajo ella habló de “los soñadores desobedientes, por aumentar el activismo para impulsar la conciencia hacia los cambios democráticos y buscar nuevas vías para potenciarlos”.

La solución de las personas y los demócratas honrados dentro y fuera de Cuba, no será nunca esgrimir trapos sucios o inventar una nueva sociedad civil que desconozca a “los soñadores desobedientes”, que nunca han faltado ni faltarán en Cuba. Estos, lo mismo toman las calles, que escriben un reportaje o una crónica desde Cuba en la mejor disposición de pagar el precio que imponga la dictadura. Da lo mismo que sean blogueros, periodistas, Damas de Blanco, activistas de La Habana, de Matanzas o de la zona oriental. Estos son los que siempre serán necesarios.

Entonces y sin trapos sucios, opino que mediáticamente primero Miriam Celaya que Alicia Alonso. Mejor Luis Cino, Aleaga Pesant, Berta Soler o Ainí Martín, que Pedro Pablo Oliva, Pablo Milanés o cualquier otro nuevo invento académico, post moderno y descontextualizado. Esperemos que la proposición de Ichikawa, no de pie a nuevos programas televisivos de “Razones de Cuba”, en que la bella capitana Mariana (a pesar del uniforme) nos aporte una nueva hornada de sapingos, supuestamente reclutados por el Imperio.

La sociedad civil que lucha por la democracia, ya existe. Sobrevive en Cuba sin necesidad de trapos sucios. Esperemos que la poca profesionalidad señalada con tanto acierto, para apostrofar a Cabrera Infante y otros equivocados de entonces, no vuelva a hacer mella en tanto ejecutivo, filósofo y cubanólogo. Siempre por supuesto, bien intencionados.
juan.gonzlezfebles1@gmail.com

Los reajustes y reacomodos, Juan González Febles

Sobre las reformas que no son dentro de Cuba y el entusiasmo o el pesimismo sobre las mismas de cubanólogos, metatrancosos y filósofos, desde la distancia, ciertamente hay mucha  tela donde cortar. Una nueva variante de algo muy viejo que en su momento estableció aquello de “esto no hay quien lo tumbe ni quien lo arregle”, ha surgido. Y ya existen nuevas variables para el momento actual. Las más recientes asonadas populares y protestas callejeras son reprimidas con violencia salvaje, a partir de recetas suministradas por académicos de la policía Seguridad del Estado, que parecen haber concluido sus maestrías represivas con altas calificaciones.

Desde estos doctores en represiones, ya han surgido otros (tan académicos como ellos) que explican que resulta inútil  insistir en promover asonadas o protestas de este corte. El antiguo proverbio sobre la imposibilidad de tumbar o arreglar “esto”, ha sido reforzado con una nueva versión que promueve la batalla light en los salones diplomáticos habaneros, pero que se basa en el mismo presupuesto de la alegada invencibilidad castrista.

Puede que tengan razón. ¿Quién osaría discutir en plano de igualdad con revolucionarios doctorados o con no revolucionarios también doctorados en universidades para revolucionarios? ¿Quién se  atrevería a hacerlo con los oportunamente autorizados (revolucionarios o no) para doctorarse en cualquier otra universidad de este ancho y ajeno mundo?

Pero desde el más sano e irracional emburramiento y más allá de la docta exposición de los doctores de ambos lados de la lienza política y del ancho Estrecho de la Florida, me siento orgulloso de este tiempo y de haber conocido a Rogelio Menéndez, en su momento y más acá, a Ángel Moya, Sigler Amaya, Ferrer García, Félix Navarro, Laura Pollán, Berta Soler y a cada uno de los activistas valiosos, sencillos y algunas veces anónimos empeñados en refutar las verdades académicas, dentro y fuera de Cuba.

El socialismo (que nunca fue) hace mutis y da paso a un fascismo corporativo, nacionalista, indigenista que eventualmente nos maquilará para coreanizarnos mejor. La cosa viene con música de lamento de quenas, capitalitos chinos y hasta brasileros de samba y silbato. El paso previo que consistió en destruir la clase media y sumirnos en la miseria absoluta que nos convirtió a todos en ladrones, ya fue dado por el Comandante. Las condiciones están creadas para la sucesión dinástica que quizás nos ponga en escena al próximo Castro. De acuerdo con los doctores de uno y otro lado, poco puede hacerse. Ese poco que puede hacerse, deberá ser hecho con inteligencia y receta doctorada. No olvidar que, “esto no hay quien lo tumbe…”

Entre tanto reajuste y reacomodo, no lo olviden, la cita libertaria será en la próxima recepción diplomática, la calle es de los revolucionarios, lo demás también.
juan.gonzlezfebles1@gmail.com

Dicen que dijo… Juan González Febles

El presidente heredero y designado, general presidente Raúl Castro Ruz, afirmó en agosto de 2011 que habría reformas en la esfera migratoria. Más recientemente en su discurso de fin de año en diciembre de 2011, se desdijo. Explicó que sectores, personas etc., que no especificó ni identificó, presionan o demandan de su administración que acelere pasos y medidas que pondrían en peligro la estabilidad de eso que llama “revolución”, en función de la hostilidad de los vecinos del Norte y las ventajas que estos obtendrían a partir de la implementación de esa traída y llevada “reforma migratoria”.

La más grande paradoja del momento político cubano es, que el gobierno que continuamente rasga sus vestiduras y hace votos en nombre de la alegada soberanía nacional que dice defender, ha sido y es el gobierno más dependiente de las decisiones tomadas en Washington. De acuerdo con la peculiar perspectiva del gobierno cubano en funciones, once millones de nacionales continuarán con sus derechos conculcados a partir de las decisiones tomadas por el  gobierno de los Estados Unidos.

Esta es la primera entre otras paradojas. Otra sería que reconocer un derecho consagrado por la humanidad al pueblo cubano, implica reuniones, análisis y discusiones sin cuento, por parte de un gobierno que hace sus funciones mirando hacia Washington, como nunca antes se miró en todo lo que va de historia republicana. El diferendo Cuba-Estados Unidos se extiende por más de cincuenta años. El caso es que tanto el gobierno presidido o dirigido por Fidel Castro como el actual que rige Raúl Castro han sido incapaces o no han querido resolver esta situación.

Pero el caso es que no son sus derechos los que están conculcados a partir del diferendo y tampoco sufren las miserias y privaciones que imponen a la mayoría en aras de retener a toda costa y a todo costo el poder omnímodo que tan arbitrariamente ejercen.

Otra cosa que dicen que dijo el general presidente es que serán indultados “generosamente”  varios miles de convictos. La verdad en relación con los indultos ha sido que estos se limitaron a personas muy ancianas en unos casos y en otros, enfermos terminales, revolucionarios corruptos, todo sazonado en la olla podrida de los clásicos nepotismos, amiguismos y otras endemias propias de los altos predios del poder verdeolivo.

En fin, los indultos servirán como telón de fondo a la nueva alianza del régimen militar con la iglesia católica. Luego que el cardenal Ortega Alamino selló con saliva divina el asunto de los presos políticos, el general presidente hará espacio en sus cárceles a nuevas hornadas de prisioneros. El presidio político cubano, en el mejor estilo revolucionario, se nutrirá con los humildes, será para los humildes y crecerá mucho más, siempre por los humildes y si se trata de negros, mucho mejor. Muy impactante lo que dicen que dijo el general, aunque quede por debajo de lo que ya hizo y presumiblemente hará en un futuro.
juan.gonzlezfebles1@gmail.com