“Machete que son poquitas”, Juan González Febles

He sabido que los hombres del general Raúl Castro, específicamente los de la policía Seguridad del Estado, arrestan y hacen cualquier cantidad de cosas para que las Damas de Blanco estén convenientemente  solas, sin sus hermanos de lucha. Fieles a sus acendradas tradiciones combativas, los heroicos combatientes de la Seguridad del Estado prefieren lidiar con las peligrosas mujeres de blanco, sin hombres presentes. ¡Waoh!

Fuentes que no deben ser mencionadas, pero en las que se puede confiar, aseguran que tanto el jefe como sus miñones, se atacaron con la marcha de hombres junto a las Damas en homenaje a Laura Pollán. El caso es que cada domingo un grupo selecto de estos hombres, es confinado domiciliariamente o arrestado para que no se reúnan los domingos en la iglesia Santa Rita de Casia en Miramar, con las Damas.

El cardenal Ortega Alamino quien parece haber recesado en sus funciones de alguacil pro bono, no ha dicho ni esta boca es mía, sobre el actuar de los heroicos combatientes revolucionarios y de su no menos heroico jefe. Quizás existen sutiles afinidades entre ellos. Quiero decir, entre el general, el cardenal y los segurosos.

Entre las últimas consignas que corearon las turbas dirigidas por los segurosos contra las Damas de Blanco, una se destacó por su carácter fascista y amenazador. Me refiero a aquella que proclamó: “¡Machete que son poquitas!”.

El gobierno cubano dirigido por Raúl Castro general de las reformas y presidente designado, se niega cerrilmente a respetar el derecho de los no revolucionarios a manifestarse de forma pacífica en las calles de todos los cubanos. De forma increíble, el hecho parece que será pasado por alto por políticos y estudiosos del tema derechos humanos a nivel mundial, o al menos así ha sido hasta el momento.

En medio de una impopularidad sin precedentes, el gobierno cubano trata de cercar a las Damas de Blanco con medidas de un mayor o menor corte fascista. El empleo de turbas y otros recursos extrajudiciales, debe ser tomado en cuenta y atajado en los foros internacionales que competa. Más allá de la venalidad o no de los funcionarios de Naciones Unidas residentes en la Isla, se impone una acción internacional que persuada al grupo de poder verdeolivo a respetar las normas aceptadas internacionalmente para la convivencia ciudadana.

Consignas como, “Machete que son poquitas”, dan la medida de la esencia fascista y anti popular del gobierno cubano. Esperemos que esta larga noche oscura de  nuestra historia, termine sin costosas efusiones de sangre. Que las calles libres de Cuba sean recorridas por todos los cubanos sin odiosas discriminaciones ideológicas. ¡Que así sea!
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¡TOY INDIGNAO!, Juan González Febles

El gobierno cubano anunció que permitirá el desfile de las Damas de Blanco sin las de apoyo. La respuesta a esto parece estar en una declaración de la organización que las declara a todas de blanco, sin damas de apoyo. La buena noticia podría ser que existe alguna instancia, alguna oficina, algún oficial o algún cabo interino facultado para autorizar la manifestación pública y pacífica contra el gobierno. ¡Waoh! La mala, es que Cuba continúa como un país de permisos, que se otorgan o no.

Si es cierto eso de que ‘lo que está de moda no incomoda’, entonces lo más novedoso que está en el ajo internacional son los llamados “indignados”. Ellos, los indignados, son el último grito a escala internacional. Ellos se indignan porque se sienten preteridos en sus países de origen. Como están irritados o indignados como se autodefinen, salen a la calle para compartir su indignación con todo el que quiera participar de la misma. La pregunta de rigor, podría ser: ¿Y lo mío qué? ¿Aquí también?

Un amigo que lucha (trabaja, lucha su sustento y el de su familia) en un agromercado, me comentaba sus frustraciones diarias. Comentábamos lo que comenta cualquier cubano de a pie. No es necesario detenerse en eso. El caso es que mi amigo concluyó en una afirmación categórica. Dijo, con el acento trascendente que le salió del alma: “¡Toy indignao, coño!”.

Cuando le preguntó por qué, me dijo:
-Esta gente va a descongelar Miramar pa venderlo. Como se metieron lo mejor, inventaron eso de la compraventa libre de casas. ¿Quién tiene para comprar una casa o un carro? ¡Esta gente! Esa volá es pa ellos y no hay más na. ¡Los únicos que tienen con qué, pa poner un buen negocio, son ellos! ¿Y lo mío qué? Yo estoy tan indignao como los de España y Nueva Yor- dijo a modo de conclusión.

Aproveché y le dije:
-Ven acá socio, ¿por qué no te tiras para la calle y le das sentido y dirección a tu “indignación”?

Sorprendido por lo que consideró un golpe bajo, me dijo:
-Yo tengo hijos, mujer y familia. El muerto que lo ponga otro. Tú te tiraste con la guagua andando, tu decisión, tu maletín. Esta gente no cree en derechos humanos ni un carajo. Mira, se echaron a la jefa de las Damas de Blanco, ¿qué pasó? ¡Na! Pal hueco y se acabó. No mi socio, lo mío es montarme en algo y volar el caballo de aquí, que esto está malo. Sigue tú en la volá de morir por la patria. Yo me voy a montar en algo y cuando llegue al paraíso, reclamo a la familia. ¡No hay más na!

-Pero, ¿estás o no indignado?
-¡Toy indignao! ¡Pero no me quiero morir!

En Cuba son muchos los indignados. Pero no se quieren morir. Personalmente, hace mucho tiempo que ando indignado. Me enferma pensar que esta gente se robó mi país. Que el Comandante destruyó la primera industria de Cuba y no está preso. Que parcelaron la nación y se la adjudicaron. Que se abrogan el derecho de ahogar toda manifestación de disensión. ¿Esta gente aceptará que los indignados que son la mayoría en Cuba se manifiesten como lo hacen los indignados del resto del mundo? ¿La única solución posible será la de mi amigo? ¿Se trata de canalizar la indignación montado en algo?

Como la inmensa mayoría, también ‘¡toy indignao!’. Sólo que en mi caso, le temo más al mar y a los tiburones, que a los segurosos.
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Las calles de Fidel, Juan González Febles

SEXTO GRAFFITI DE CUBA

Aunque parece de siempre, la consigna que gritan chivatos, paramilitares y porristas, “La calle es de Fidel”, es relativamente nueva. Nació de la necesidad creciente del régimen por ahogar la rebeldía de un pueblo que lenta pero inexorablemente, comenzó a dejar atrás el miedo.

Se trata de una consigna que no gusta, ni tan siquiera a sus promotores. Pero entremos en materia. Conocí a ‘Sexto’ en el lanzamiento de la revista Voces, el pasado viernes 11 de noviembre en casa de Yoani Sánchez y Reinaldo Escobar. Sexto, es un artista plástico joven, con la frescura y la irreverencia del freaky auténtico. Está vinculado a la tribu de Porno Para Ricardo y parece ser la nueva pesadilla urbana de la banda verdeolivo gobernante.

Me cuenta que lo secuestraron en plena vía pública, tres forzudos que lo introdujeron en un automóvil marca Lada y lo depositaron en una estación de policía capitalina. Al cabo de los tres o los cuatro días, lo recogieron para ‘hablar’. Le preguntaron por qué Sexto y él, explicó que si existen cinco héroes, pues entonces él podría ser el Sexto.

Le ofrecieron un espacio, un local para que grafiteara a gusto, pero rechazó la oferta. Su lienzo es toda la ciudad. Entonces le dijeron que afeaba las calles y dañaba la propiedad social. Sexto replicó que quien afeaba la ciudad no era precisamente él.

-Les dije que yo no había destruido la ciudad. Yo no soy responsable de las ruinas, ni de los vertederos de basura. No tengo la culpa de toda esta fealdad que nos rodea –dijo.

Sexto fue conducido ante Cacho, que le sugirió servir la “revolución”. De hacerlo, podría vivir como él. Pero Sexto rechazó la propuesta.

La dictadura cubana siempre ha tenido mala suerte con ciertos jóvenes que se diferencian del resto. Hay una continuidad entre aquellos hippies de los 60, que según un comentador y bloguero oficialista, son en la actualidad, “neo conservadores de los 90” y jóvenes como Sexto y otros. Es exactamente la continuidad de la misma vocación libertaria.

Laura Pollán, la Dama de Cuba y su mensaje sobre calles para todos los cubanos, es un aliento que se mantiene vivo.

¿Cómo pueden ser las calles de alguien que nunca las recorrió sin escolta, porque temía ser emboscado y muerto por cualquier habanero indignado anónimo? ¿Quién dijo que las calles de todos pertenecen a alguien que desde siempre amenazó desde las bocas de las armas de sus escoltas, a los ciudadanos pacíficos con que el azar le hizo coincidir en cualquier esquina habanera? ¿De qué tamaño es la cobardía de quien se hace cuidar por miles de hombres armados en sus desplazamientos por las calles que contribuyó a destruir?

Las calles de Fidel están destruidas y llenas de baches que remedan cráteres lunares. Pero la esperanza resiste. Los gladiolos de Laura siguen en las calles de todos los cubanos. Las autopistas del decoro lucen grafittis de Sexto y sostienen la marcha de nuestras Damas de Blanco, nimbadas en la fragancia libertaria de sus gladiolos.
juan.gonzlezfebles1@gmail.com

Un mundo mejor, Juan González Febles

Un mundo mejor

El arzobispo habanero, cardenal Jaime Ortega Alamino, anunció que el próximo año, la iglesia católica, apostólica y romana de Cuba celebrará el 400 aniversario de la mítica aparición en la Bahía de Nipe, de la Santísima Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, porque en Cuba matrona, tiene otra connotación.

Ortega Alamino logró anunciar las celebraciones eclesiásticas a través de la selectiva y siempre excluyente televisión oficial cubana, que es para revolucionarios, pero para la ocasión, se amplió a prelados amigos o aliados de revolucionarios. A fin de cuentas, vivimos tiempos de tolerancias.

Mientras, la señora Mariela Castro afirmada en el privilegio que ostenta como revolucionaria de primera línea de sucesión, viajó hasta Holanda para reunirse con las madonas del placer de la zona rosa de Ámsterdam.

Allí la princesa, en el ambiente de la mejor distensión, declaró o dijo en forma muy festinada, que las cubanas pagaban los servicios del albañil o el plomero con servicios sexuales. Bueno, el resto de las princesas conocidas hablan cualquier bobería que se les ocurre, pero nunca se les ha ocurrido hacerlo en nombre del resto de las mujeres no princesas de sus lugares de origen. Esa es la diferencia, la princesa Mariela de la casa Castro, habla en nombre de todas las mujeres cubanas.

Lo peor es que lo hace desde la esfera de posibilidades y privilegios que el régimen fundado por su padre y su tío, impusieron con toda la carga de nepotismo, crueldad y exclusión dictados por el egoísmo y el afán de retener el poder absoluto que ostentan. Para ello, Mariela rebajó en su dignidad a todas las mujeres que debió en primer lugar respetar.

Quizás, ellas no eran su gente. Pero quedó abierta una nueva opción. Esperemos en breve la autorización de trabajo para putas por cuenta propia, al amparo de Cenesex o Putisex, que más da.

La revista Espacio Laical publicó dentro de la autoría de Roberto Veiga un trabajo en que afirma que las Damas de Blanco propusieron la salida al destierro de los prisioneros políticos. Esto resulta aún más vil que decir que se representa trabajadores, para en cambio defender los intereses de una élite corrupta, autocrática y en definitiva hostil no sólo a los

trabajadores, sino a todos los cubanos.

Por ahí vienen los tiros. Se trata de cubrir las ignominias del destierro de hombres encarcelados sin razón, los acuerdos inconfesables de élites políticas y eclesiásticas, con el ejemplo de Damas de Blanco y el aliento de su líder Laura Pollán, muerta en confusas e inexplicables circunstancias. La libertad con destierro fue la opción del régimen militar. Cada preso político tuvo en sus manos aceptar o no esta opción. La afirmación de Veiga ocupa un lugar en ese catálogo contemporáneo de infamias que estamos obligados a compartir.

Existen diversas opciones para el futuro inmediato. La iglesia católica se apresta a ocupar su lugar. A fin de cuentas, negociar en el pasado con la Gestapo, el destino de varios miles de judíos a cambio de las piedras milenarias de Roma, debe pesar más en el juicio divino, que el conciliábulo fugaz con una banda de viejos sin clase y peor intencionados al frente de una Isla hundida en la peor miseria. Una Isla calurosa y sin tan siquiera piedras milenarias que salvar. Bueno, si lo primero se hizo y no pasó nada, lo segundo pasará sin comentarios.

Lanzar lodo sobre Damas de Blanco y vincularlas a las opciones de la dictadura de excarcelación y destierro, es algo más que miserable. Cada preso excarcelado decidió su destino. No fueron ciertamente las Damas de Blanco quienes fungieron como funcionarios de cárceles y prisiones en aquellos momentos tensos, esperanzadores y a fin de cuentas, aciagos.

Tiempo de jubileos y licencias se viven en Cuba. La zona rosa marca su expansión desde Ámsterdam hasta el Palacio de la Revolución y el arzobispado habanero. Pero no hay que afligirse, otro tiempo y hasta un mundo mejor son siempre posibles y hasta otro gobierno, también.

juan.gonzlezfebles1@gmail.com