Una mujer fuera de serie, Juan González Febles

Como muchos, conocí a Laura Pollán Toledo en 2003, cuando el mundo parecía que iba a caernos encima. Creo que desde ese entonces las mujeres y los familiares de los que fueron encarcelados y a los que el mundo conocería como los 75, comenzaron a reunirse en su casa. Un buen día supe que habían nacido las Damas de Blanco.

Luego fue la historia conocida por todos. Las Damas de Blanco escribieron una página indeleble y abrieron una fisura que aún permanece abierta. La fisura fue tan preocupante como para que en opinión de muchos, la élite gobernante cubana tomara la decisión de eliminarla. Eliminar a estas valientes mujeres de las calles, requiere, ha requerido o requirió, privarlas del liderato indiscutido de Laura Pollán Toledo.

No vacilaron en hacerlo y la conducta sinuosa tomada por las autoridades a lo largo de toda la agonía de Laura, valida con creces este criterio. Algo que parece un chiste y que no lo es, circula entre los círculos de la oposición dentro de sus variantes de disidentes, opositores, activistas, blogueros, periodistas, sindicalistas, etc., se trata de: No caer en los hospitales de “esta gente”, ni tan siquiera por un catarro.

La agonía y la odisea en medio de la cual Laura Pollán se despidió de su patria y de su gente, puso cosas sobre el tapete. En la Isla existe una masa anónima y casi acéfala de luchadores por la libertad. Se trata de miles a lo largo de todo el país. Aunque incapaces de ejecutar acciones articuladas, es de esta masa de donde salen los presos políticos y además es de esta masa de donde salen los muertos. Los conocidos, los que han trascendido como Laura o Wilfredo Soto García o los que no trascienden y emergen a la luz desde las golpizas y las respuestas fascistas y violentas que el nuevo jefe, Castro el menor puso en boga.

El mérito indiscutido de Laura Pollán Toledo fue erguirse sobre el lodo y la maldad imperante y abrir una nueva brecha o una nueva trocha. Este fue el servicio que nos prestó a todos y que le prestó a Cuba. He sabido que el gobierno cubano dio una respuesta indirecta a la declaración hecha por la excelentísima embajadora de la Gran Bretaña en Cuba, Sra. Dianna Melrose. La Sra. Melrose pidió en su declaración que el gobierno cubano encabezado nominalmente por Castro el menor, permita a los disidentes y opositores manifestarse de forma pública sin la amenaza y la aprensión de ser arrestados o reprimidos con violencia. La respuesta del gobierno del menor, fue cerrar una o más firmas inversoras inglesas que operan u operaban en la Isla. Al menos no hubo la perreta diplomática de costumbre, orquestada por el canciller Parrilla.

El caso es que la posición del gobierno cubano en este sentido es simplemente insostenible. ¿Cómo se explica que este gobierno no permita a sus ciudadanos manifestarse pacíficamente en las calles y apoye las manifestaciones de los “indignados” en Europa y USA y las de los estudiantes malcriados o quizás hasta indignados de Chile? ¿Estará en sus cabales Castro el menor?

La mujer fuera de serie que fue nuestra Laura Pollán, ha puesto al régimen militar de veleidad izquierdista y procedimiento y esencia fascista de La Habana en tres y dos. O se peinan o se hacen papelillos. A fin de cuentas, por acá tenemos sobradas razones para estar muy indignados. En un país en que generales ventrudos, añosos e ignorantes viajan en autos con aire acondicionado, viven en mansiones que nadie sabe por qué disfrutan, tienen conexión a Internet y ven TV por cable, ¿cómo alguien puede pensar que no exista al menos un ciudadano cubano que no esté indignado o para decirlo en cubano, simplemente cabrón frente a situaciones de esta índole?

La cubana fuera de serie que fue Laura, sabía esto muy bien y abrió la fisura para que las calles sean de todos los cubanos. Esto abriría una brecha para todos nuestros indignados. Si el gobierno de Castro el menor fuera consecuente con algo más que su permanencia en el poder, Laura estaría viva. Pero el general supremo sabe que si cede las calles, pierde lo demás y es precisamente ahí, donde se tranca el dominó.

Laura Pollán fue una mujer fuera de serie. Sólo queda apoyar a Berta Soler que quedó al frente de las valientes mujeres de blanco y empujar parejo para terminar con el general, el Comandante y cada una de las indignantes situaciones con las que hemos convivido y aún convivimos.
juanchogonzal@gmail.com

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5 thoughts on “Una mujer fuera de serie, Juan González Febles

    • Hazlo hermano. Las limitaciones en Internet por aca son tantas, que como la cancion, se agolpan unas a otras y por eso no nos callan. Todo lo que cualquiera pueda ayudar, viene no solo bien, mejor. Gracias otra vez. Johnny

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    • Muchas gracias por la tpuesesra y la extensif3n de tu comentarioconozco la web que comentas y, de comprarlo, seguramente sereda alled Cada vez tengo menos dudas .. ahora ya sf3lo tengo que encontrar una buena funda para trabajar con e9l en modo tablet y decidir si me inclino por el Vista (sacrificando un par de progamas que no tienen compatibilidad) o por Windows Xp Tablet (del que tengo menos informacif3n relacionada con el dispositivo pero al que estoy muy habituado)

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