Los medios y los fines

El general que preside a Cuba y encabeza el partido único que lo decide todo, exige a la prensa oficial que deje de ser aburrida. Pide además que los periodistas oficiales sean críticos e informen de forma amena y adecuada sobre la realidad nacional e internacional.

En el rotativo Granma se han publicado cartas de “lectores” que se muestran críticos del estelar Mesa Redonda. Parecería que la cosa va en serio. Entonces, el bloguero, periodista y vocero oficioso del gobierno Enrique Ubieta se queja con amargura en una entrevista que le realizara Guillermo Nova, de que la prensa oficial es una guerrilla enfrentada a las poderosas “transnacionales de la información”.

¿Qué puede haber de cierto en todo esto? El general presidente y ya octogenario Raúl Modesto, no es primera vez que exige o pide críticas en los últimos cincuenta y dos años. Sucede que los que siguieron su consejo décadas atrás lo pagaron muy caro. Siempre ha existido un límite impreciso para delimitar que está dentro o no de esa ficción que dan en llamar revolución. El límite lo conocen un pequeñísimo número de ancianos empoderados, incultos y mal humorados. Resulta muy peligroso rebasarlo.

Ubieta es más risible aún. ¿Quién ha visto que un rebaño que tiene que ser autorizado a informar, asuma riesgos de guerrilla? En todo caso a mí se me asemejan más a una banda paramilitar o brigada de respuesta rápida. Las bandas van sobre un objetivo (regularmente inerme) al que batir de cualquier modo. Dentro de esta lógica, se sienten habilitadas para usar cualquier método. No tienen consideraciones de carácter moral y entonces recurren a la violencia verbal, calumnian, mienten, usan denuestos y descalifican a cualquiera, sin dar jamás posibilidad de réplica.

En Cuba, las noticias internacionales de cierto relieve, se estudian durante un periodo indeterminado de tiempo que oscila entre las 24 y las 72 horas. El Departamento Ideológico del Comité Central del único partido, dirá cómo y cuándo deberán ser divulgadas. O si simplemente serán divulgadas.
Ejemplos clásicos de lo anterior lo constituyen las imágenes de la primera caminata del hombre por la Luna o la caída del Muro de Berlín. Deuda aún no pagada por los medios oficiales del gobierno cubano, que no encontraron espacio para su divulgación en su momento.

Las protestas callejeras que tuvieron lugar en España, han sido manipuladas hasta la saciedad por los medios nacionales de prensa. Los manifestantes españoles fueron presentados en la televisión oficial, enfrentados a una brutal fuerza pública que intentó desalojarlos de los espacios públicos en que se manifestaron.

Curiosamente, estos medios guardan silencio sobre cómo unos ciudadanos cubanos fueron condenados a la cárcel por intentar manifestarse en los mismos espacios públicos y divulgar sus demandas de forma pacífica entre sus conciudadanos. Las condenas se produjeron casi de forma simultánea a las protestas españolas. Pero el rebaño oficial, en esta ocasión tampoco fue autorizado a informar, sobre estos hechos que tuvieron lugar en el Tribunal Municipal Popular de Diez de Octubre y no allá lejos, en las plazas madrileñas.

El problema en Cuba es que desde el presidente hasta el último policía, se sienten ajenos y por encima de la majestad de la ley y de la soberanía del pueblo. El presidente intenta salvar al régimen que contribuyó a fundar y no al pueblo o a la nación cubana. El resto, lo ignora todo y se subordina a órdenes de “arriba” recibidas de sus empleadores.
En Cuba se conculca el derecho a entrar y salir libremente del país. La medida responde al patrón de gobernabilidad que la clase gobernante ha impuesto para perpetuarse en el ejercicio inmodesto del poder que ostenta.

Cuando algún ciudadano intenta regresar desde el extranjero sin permisos, porque simplemente se cansó del exilio, el gobierno responde con violencia y en unos casos, el transgresor es expulsado del territorio nacional o deberá vivir en Cuba indocumentado. Existen casos en que los indocumentados son encarcelados bajo la figura de delito “tráfico ilegal de personas”. En otros casos, mueren en extrañas y sospechosas circunstancias, como sucedió con nuestro colega, el periodista independiente Adrián Leiva. Está de más decir que la “guerrilla” del señor Ubieta jamás se ha referido ni tangencialmente sobre estos hechos.

Desde hace un tiempo excesivamente largo, los medios informativos y los fines políticos en Cuba se conjugan con una falta patética de equilibrio entre ambos. Se trata de sólo una mera simple y aburrida relación vertical de silencio, ordeno y mando.  Aunque me siento muy reticente si de elogios se trata, hay uno que es muy especial por venir de quien vino. Alguien que se movía o se mueve en ese espacio ambivalente o  tierra de nadie entre ellos (el gobierno) y nosotros, me comentó una evaluación supuestamente hecha por el general presidente sobre La Primavera de Cuba y Primavera Digital. Según esta persona que optó por un anonimato que respeto y que anda a salvo por casa del americano, el general presidente comentó con mal disimulada irritación que: “la guerrilla anti comunista del tal Johnny, no tiene problemas de transporte, combustible, energía o plantilla para cargar contra la revolución todas las semanas con un invento nuevo cada vez. ¡Esa gente, ni tan siquiera necesita comer!”.

Esto vale por todos los premios del mundo y en todo este tiempo, es lo más satisfactorio en términos de reconocimiento que hemos recibido. Gracias general, nobleza obliga.

 

juanchogonzal@gmail.com

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