El primer terrorista suicida

En el transcurso de una tertulia con unos amigos, sin quererlo caímos en el tema de las religiones. Hablamos de los tantos papas romanos sinvergüenzas y de los que transpiraron santidad. De que Jesús el Cristo, reconfiguró el mundo y le aportó a Occidente una visión novedosa más equitativa, sin esclavos, con perdones y menos hipócrita. Curioso como este judío, jodió a un montón de sinvergüenzas de aquellos y de estos tiempos. Como fue el pionero de aquello de que un mundo mejor es posible.

Dentro de esto y siempre en el terreno bíblico, caímos en Sansón. Este gigantesco héroe judío a quien embarcó Dalila, sin aviones ni bombas derribó el templo de sus enemigos filisteos sobre las cabezas de estos y pereció junto a ellos. Juntitos y en familia. En el mejor estilo de sus descendientes de Al Qaeda, Septiembre Negro o Hizbolláh. ¿Qué les parece?

Lo de descendientes lo digo sin ofender. No hay nada más parecido a un hebreo que un árabe. Son casi familia, como decir orientales y habaneros. Ojala que cuando todo esto del castrismo se acabe no terminemos por acá cayéndonos a bombazos. Porque lo de las mafias, será inevitable. Las habrá inmediatamente que esto termine. Con tanta pérdida de valores, pienso que aportaremos una mafia más cruel y deshumanizada que la rusa. No olvidemos aquello que decía Máximo Gómez: “El cubano cuando no llega, se pasa”

En fin, cuando la generación Y organice su mafia en Cuba, van a dejar chiquitos a los colombianos. Sucede que nuestros hombres nuevos no tienen oportunidad de comprar metralletas Uzi o automáticas de 9mm. Están limitados por el castrismo que les formó. Cuando les quiten la cadena y el mono se suelte… ¡corran!

Resulta curioso que nadie le haya rendido a Sansón el tributo que merece en eso del terrorismo suicida. Prefirieron dejarlo como el cornudo clásico de Jehová. ¡Qué injusticia! La que pasó a la historia como una vamp clásica fue Dalila que hasta fue cantada en su momento por Tom Jones. Aunque un poco kish con sus pantalones de cuero y sus movimientos pélvicos que remedaban al King, Tom Jones hizo lo suyo en aquellos 60 en que el futuro aún pertenecía al socialismo. Tiempos felices en que no había SIDA ni terroristas. Por acá hay quien dice que el Comandante duró tanto porque al no haber SIDA, la gente lo desmayó y se dedicó a disfrutar la sex revolution de los 60.

Otro rockero que incursionó en algún tema del Medio Oriente fue Eric Clapton con su Layla y en la ruta de lo exótico, dejó además su versión de ‘I shot the sheriff’, que lo deja a uno sin aliento y con deseos de volver a matar a ese sheriff perverso una y otra vez.

Aquella época en que no existía la amenaza del SIDA y había rock and roll, minifaldas y se hacía el amor y no la guerra, salvó al Comandante. Los eventuales disidentes, blogueros, periodistas independientes, etc., estaban ocupados conociéndose desde el punto de vista bíblico entre sí. Sólo existía tiempo para vestirse y desvestirse. No existían intereses materiales. Era el tiempo en que chequera no mataba galán, como hoy.

En fin, el primer terrorista suicida fue judío y no filisteo o palestino. Fue Sansón que además de forzudo y cornudo, también fue algo más. Reconozcámosle su carácter de innovador y pionero en el arte de matar más con menos.

 

 

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Asonada espontánea

Sucedió en horas del mediodía de un miércoles 15 de junio. Entre 40 o quizás 50 personas esperaban por el ómnibus o por cualquier cosa que las sacara de allí. El termómetro marcaba 35º del calor más inclemente para cualquier día de junio. Los rostros de una parada habanera hablan por sí solos. Cada uno de ellos de forma singular nos dice más sobre frustraciones e insatisfacciones, que las que podría contener este mediodía caliente, frustrante y dramáticamente igual a tantos.

Entre los problemas emergentes con la revolución de 1959 y casi a la cabeza de los nunca resueltos, está el omnipresente problema del transporte. Cada uno de los que esperábamos un ómnibus ese mediodía hemos sido testigos del paso por el ministerio del transporte de algunos de los más de treinta ministros, que alcanzaron y perdieron tan alta investidura sin haber hecho cosa alguna de utilidad para nosotros. Lo cierto es que ninguno ha viajado en el transporte público por ómnibus, nunca.

La parada se encuentra ubicada frente al correo de Porvenir en Lawton. Polvorienta, sucia y caliente, podía verse el reciente surco abierto por los trabajadores de Etecsa que colocaban el cable de fibra óptica de Venezuela. El cable fue colocado a la espera de que comience a prestar servicio al gobierno y sólo a quien el gobierno decida. Ya se dijo que “no se dispone de la capacidad inversionista para que Internet se convierta en realidad cotidiana”. Vale aclarar, realidad cotidiana de las vidas de nosotros. El gobierno lo destinará a “uso social”, es decir para ellos y quienes ellos decidan. Del cable de fibra óptica venezolano, lo que toca a todos los cubanos o a la mayoría, serán los huecos sin rellenar de la obra pública realizada con deficiencia, la suciedad y por supuesto, las molestias. El resto, bueno, como de costumbre para los revolucionarios. Como las calles, las universidades, las zonas congeladas y lo mejor. A fin de cuentas ellos se lo ganaron, ¿no? Continue reading

La muerte sin guadaña y con traje verdeolivo

En Cuba no existía la pena de muerte en el código penal. La muerte o el asesinato político era cosa de gánsteres y en ocasiones excepcionales, algún gobierno urgido de matar, lo hacía de forma muy secreta y clandestina. Dicen los conocedores de aquellos tiempos que el Partido Socialista Popular, mató en su momento de mayor respeto a la ley o a la legalidad burguesa, pero cuando lo hicieron siempre fue a nivel doméstico. Mataban a uno de los suyos y esto era visto como ‘cosas de comunistas’. Para algunos, era como una especie de retribución. Eran tiempos de comunista muerto-comunista bueno, en fin, así era entonces.

El Comandante siempre sintió una especial fascinación por la muerte. Se sentía ligado con esta, siempre que se tratara de la muerte ajena. Dicen los testimonios de sus más allegados en otros tiempos, que tenía un miedo atroz de que lo mataran. Inmediatamente que pudo, se hizo de una escolta y aún no pierde el hábito de sentirse seguro, rodeado de gente armada y regularmente desalmada.

Uno de los más reputados exponentes de la llamada prensa oficial, ha escrito un libro consagrado a convencer al mundo de que efectivamente a Fidel Castro los norteamericanos quisieron matarlo varios centenares de veces. Según el señor Luís Báez, el principal mérito del Comandante sería simplemente estar vivo. ¡Qué cosas tiene Báez y su Comandante!

Por lo pronto, yo al igual que muchos habaneros hemos visto en alguna ocasión su caravana de Mercedes Benz en sus desplazamientos veloces por la Quinta Avenida de Miramar y por otros espacios citadinos. Cuando por tener que doblar o por alguna razón se enciman a la acera y en ella hay transeúntes, les apuntan con sus armas y ¡Ay! del que estornude o haga cualquier movimiento que les resulte sospechoso.

Lo que más me llama la atención es que alguien con un interés tan grande en vivir, prive de la vida en la forma cruel y en ocasiones irresponsable que el Comandante solía hacer. En 1989, pocos esperaban que el general Ochoa, el Héroe de la República, fuera fusilado. Cuando sucedió, quedó roto el encanto, de los ya pocos encantados con la figura del Comandante. Para el cubano de a pie, las cosas quedaron claras. “Si fusiló a sus cúmbilas, ¿qué queda pa mí?”

Los fusilamientos de la Causa 1 y la muerte de Abrantes que estaba encartado como #1 en la Causa 2, sellaron el destino del juicio público sobre el Comandante. Su suerte quedó echada en el juicio categórico que rodó y aún rueda en las esquinas habaneras: “El tipo no sirve ni en este ni en el otro velorio”.

Quizás el coloquio con la muerte ajena más escalofriante de la carrera del Comandante, haya sido el que culminó con la muerte de los hombres, mujeres, niños y ancianos ahogados por la orden, la irresponsabilidad y la no orden en el caso del remolcador 13 de marzo y el fusilamiento de los tres jóvenes negros que intentaron el secuestro incruento de la lanchita de Regla.

Estos dos eventos retratan de cuerpo entero al Comandante, a su desprecio por la vida y a su apego a la muerte ajena. ¿Dormirá a pierna suelta? ¿Conseguirá sepultar fuera de su conciencia el último llanto de los niños ahogados en bahía de La Habana? Luego de ordenar y organizar el fusilamiento de tres muchachos negros, de los que podía ser abuelo y que no dañaron a nadie, ¿las tendrá todas consigo?

Como está supuestamente de retiro, quizás estemos a salvo. He escuchado que no anda bien de salud y que hasta piensa en el mausoleo donde se quedará. Lejos de La Habana por suerte.

Como soy optimista, espero que las oraciones del cardenal Ortega y de los pastores de carneros del Consejo de Iglesias le ayuden cuando esté a las puertas del infierno, si es que el Diablo le permite entrar.

juanchogonzal@gmail.com

 

Los medios y los fines

El general que preside a Cuba y encabeza el partido único que lo decide todo, exige a la prensa oficial que deje de ser aburrida. Pide además que los periodistas oficiales sean críticos e informen de forma amena y adecuada sobre la realidad nacional e internacional.

En el rotativo Granma se han publicado cartas de “lectores” que se muestran críticos del estelar Mesa Redonda. Parecería que la cosa va en serio. Entonces, el bloguero, periodista y vocero oficioso del gobierno Enrique Ubieta se queja con amargura en una entrevista que le realizara Guillermo Nova, de que la prensa oficial es una guerrilla enfrentada a las poderosas “transnacionales de la información”.

¿Qué puede haber de cierto en todo esto? El general presidente y ya octogenario Raúl Modesto, no es primera vez que exige o pide críticas en los últimos cincuenta y dos años. Sucede que los que siguieron su consejo décadas atrás lo pagaron muy caro. Siempre ha existido un límite impreciso para delimitar que está dentro o no de esa ficción que dan en llamar revolución. El límite lo conocen un pequeñísimo número de ancianos empoderados, incultos y mal humorados. Resulta muy peligroso rebasarlo. Continue reading

Un comentarista con carisma

En una esquina de Lawton, un grupo discutía sobre los americanos y la guerra de Libia. Uno de ellos se refirió a Walter Martínez, un comentarista ampliamente conocido por los televidentes de Telesur en La Habana, por ser profundamente anti norteamericano. Pues bien, el citado comentarista que aparece nimbado por un aura rocambolesca de piloto-militar-revolucionario, devenido en periodista que-sabe-mucho-de-política, fue descrito en este Lawton adorado como: “…el tuerto ese de Venezuela que habla mierda por televisión”.

No es para menos. El Sr. Martínez nunca da una visión al menos regular en términos de parcializaciones, cuando se trata de los yanquis. Su intransigencia revolucionaria lo aleja de forma tan sensible de la objetividad del informador, que cayó en el mismo saco de poca o ninguna credibilidad en que retozan los comentaristas del estelar televisivo Mesa Redonda. En fin, que nadie cree una palabra de lo que dice. Continue reading

El rayo del Conde

Supe de la existencia del rayo eólico violeta, que según la literatura esotérica tiene como rector al gran Maestro Ascendido Conde de Saint Germain, por dos excelentes amigos que ya no están, Ciro Castellanos y Eloy (¿?). Les conocí en la Logia Lago Moeris de la Antigua y Mística Orden Rosacruz (AMORC) en Santos Suárez, La Habana.

Un día ambos me llamaron y me dijeron que se unirían a la hueste espiritual del rayo eólico violeta. Para esto se irían al Escambray, en la provincia Villa Clara, cerca de Trinidad. No lo sabía, pero en realidad fue una despedida. Cuando me lo dijeron, pensé que se trataba de un retiro espiritual, pero no fue así. Continue reading