Los derechos de Ravsberg

Lawton, La Habana, 26 de mayo de 2011, Acabo de leer estupefacto que el corresponsal de BBC en La Habana, el uruguayisímo señor Fernando Ravsberg, sugiere que los activistas pro Derechos Humanos cubanos, deben salir en defensa de los derechos supuesta o realmente violados, de los recluidos en la jaula anti terrorista que los americanos tienen en Guantánamo.

Quizás el colega, que la pasa muy bien en La Habana, ignora que la única prisión en Cuba sometida a inspecciones internacionales, es exactamente la que los yanquis mantienen en Guantánamo. Que las doscientas y tantas restantes prisiones, desplegadas a lo largo del archipiélago cubano, son administradas por el Ministerio del Interior cubano, bajo la supervisión y la orden directa de ‘Gobierno Revolucionario’. Que en estas prisiones sin supervisión internacional se somete a los allí recluidos a penas y tratos crueles, inhumanos y degradantes, a los que tanto BBC, como él, nunca han hecho mención o referencia.

Nuestro uruguayisímo colega no dice ni pio sobre que en Cuba se discrimina a los no revolucionarios. Que estos constituyen una novedosa categoría de perseguidos por motivos de creencia y confesión política. Tampoco dice una palabra sobre las golpizas y los abusos que por orden del presidente designado y general, Raúl Castro, son propinados a disidentes, opositores, periodistas independientes, blogueros y personalidades de la sociedad civil, enmarcadas en este peculiar rubro de ‘no revolucionarios’.

Uno se pregunta: ¿Desde qué país reporta Ravsberg? Muy recientemente, han sido golpeados en plena vía pública, Miguel Iturria, Sara Marta Fonseca, Ángel Moya, Adolfo Borrazá y Paulino Alfonso, entre otros. La reciente muerte en circunstancias oscuras de Juan Wilfredo Soto García en Santa Clara, se suma a la lista creciente de informaciones que BBC pasó por alto.

Entonces, nuestro uruguayísimo colega sugiere a los activistas pro derechos humanos de Cuba, que se manifiesten en las ‘calles para revolucionarios’ de Cuba, frente a la SINA de los americanos, en defensa de los bien alimentados prisioneros de esa cárcel de Guantánamo.

Producto de su trabajo profesional y la cobertura que BBC ofrece sobre el tema cubano desde Cuba, Ravsberg cree haber encontrado la vía para que nuestros disidentes no sean acusados por el gobierno de los Castro, de ser mercenarios al servicio del imperio. Para ello, lo ideal sería realizar una protesta frente a SINA en La Habana, para que los Estados Unidos abran la jaula anti terrorista de Guantánamo y libere a los allí retenidos.

Es una lástima decepcionar a Ravsberg, pero nuestro tema será siempre que el régimen militar abra sus numerosas cárceles a la supervisión internacional. A fin de cuentas doscientos son más que uno y en nuestro caso, se trata de más de doscientas prisiones sin supervisión internacional. Somos muy egoístas. Quizás esto esté dado en algo que mi abuelita me enseñó, si uno no es capaz de amar y solidarizarse con los más allegados, con los vecinos que ve a diario o los paseantes que nos acompañan en el vivir, será muy difícil hacerlo con postales mediáticas lejanas y ancianitos afganos con Blackberry. Mi frágil humanidad no da para tanto.

Como el colega Ravsberg, está investido con el aval de BBC y es un periodista reconocido por el Departamento Ideológico del gobernante y único Partido Comunista de Cuba, en fin, un afortunado profesional reconocido por las dos bandas, es posible que desde Cuba y su corresponsalía de BBC, pueda ocuparse del anciano afgano del Blackberry al que los yanquis mantienen en Guantánamo. Nosotros no podríamos aunque quisiéramos. Debemos ocuparnos de las doscientas prisiones sin supervisión internacional que mantiene el régimen militar cubano, esas que nuestro reconocido y uruguayímo colega no ha hecho el menor intento en visitar.

En fin, nuestros disidentes no disponen de tiempo, de condiciones o disposición para demostraciones y profesiones de fe. Es mucho lo que tienen y tenemos por delante. Humanamente nos cuesta la identificación con jóvenes y apuestos terroristas, carecemos de la visión ideal del cono sur. Para nosotros en términos de terrorismo, se impone el arquetipo del anciano verdeolivo de las 100 bombas en La Habana y sus contrapartidas. Uno se pregunta: ¿Y si el ancianito del Blackberry llega a Comandante?

Otro aspecto es que seguramente debe haber más Blackberry, satélites y antenas en Kabul que en La Habana. Es probable que otros propietarios de Blackberry, satélites y antenas de Kabul, no hayan sido molestados y que el ancianito de marras les deba algo a los yumas que Ravsberg ignora o no dice. Pero es que en La Habana, donde no la debemos y no hay guerra, tampoco hay Blackberrys, satélites ni antenas y si aparecen ¡Waoh! Esto, me confunde.

Pero como un mundo mejor es posible, seguimos a la espera de la visita de BBC a las cárceles cubanas. Las que ningún organismo ni experto internacional ha conseguido visitar. También la entrevista de BBC a Ángel Moya, Paulino Alfonso, Sara Marta Fonseca y otros tantos que no parecen alcanzar su listón mediático. Mientras, por acá debemos ocuparnos de los disidentes, periodistas, blogueros y miembros de la sociedad civil golpeados y acosados en las calles segregadas de la isla para revolucionarios, esas que Ravsberg no ve o no quiere ver. Egoístas y limitados como somos, insistimos en que no hay cama para tanta gente. juanchogonzal@gmail.com

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