La nueva etapa del populismo castro-fascista, Juan González Febles

Se produjo la esperada muerte del ex dictador Fidel Castro. A despecho de la muerte de Castro I, Castro II (Raúl Castro) reafirma que el régimen castrista seguirá como una brutal dictadura totalitaria y dinástica que mantendrá en todas sus partes la privación al pueblo cubano de los derechos humanos básicos.

En estos términos y a pesar de que los Estados Unidos proclaman orgullosamente  apoyar el respeto a los derechos humanos consagrados en resoluciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU) a través de todo el mundo, deberán ser los propios Estados Unidos quienes den esta oportunidad al régimen castrista y además, los recursos para que todo siga igual en Cuba.

La Unión Europea decidió eliminar la Posición Común. La Unión Europea y el régimen militar castrista fijaron para el 12 de diciembre una fecha para firmar un acuerdo bilateral que liquidará la Posición Común.

A este respecto, el embajador de la UE en La Habana, el Sr. Hernán Portocarrero, afirmó que la incidencia económica no es inmediata porque no se trata de un acuerdo de libre comercio. Lo que omite el Sr. Embajador es que la UE lleva años involucrada en negocios con el régimen castrista y que desde la caída de la Unión Soviética y el campo socialista, el régimen militar castrista sobrevivió gracias a la Venezuela chavista y los negocios con países europeos, entre los que España ocupó un sitio preeminente.

El régimen militar cubano y su estado constituido, impide a los cubanos crear sus recursos, criminalizan la riqueza y han creado una clase parásita que detenta lo mejor y disfruta de todas las prebendas para de esta forma impedir el surgimiento de una clase media independiente de la cúpula de poder e impotente desde su incapacidad para retarle. Recientemente han incrementado los impuestos a las licencias de los inversionistas privados, llamados de forma eufemística, cuentapropistas.

El ciudadano cubano corriente no puede internamente y por si solo, generar los recursos para impulsar un cambio de régimen. Las férreas estructuras fascistas de gobierno hacen de este un planteamiento totalmente absurdo. Esto es básicamente la definición de totalitarismo fascista.

Los cantos de sirena echados a volar por las masturbaciones especulativas de Carlos Marx, cesaron y demostraron fehacientemente su inviabilidad. Entonces, se dio luz verde al populismo fascista que en su momento demostró ser más afín a estructuras económicas eficientes y racionales, como las ensayadas con éxito en Italia por Benito Mussolini y en Alemania por Adolf Hitler, dos revolucionarios profesionales, –como los Castro- que lograron detentar el poder político en las naciones que les sufrieron.

Las afirmaciones hechas por Castro II -Raúl Castro- sobre el futuro aciago que depara a Cuba, signado por el “legado” de Castro I –Fidel Castro- marcan una pauta abominable de continuidad en el control totalitario absoluto sobre la sociedad y la negación de los derechos básicos al pueblo de Cuba.

La más reciente comparsa funeraria dedicada a Castro I reafirma el carácter antiestadounidense y antidemocrático que seguirá el heredero del poder absoluto que detentó Castro I y hoy permanece en manos de Castro II.

Felizmente, no existe un relevo claro, con la excepción de Miguel Díaz Canel, de 56 años, exministro de Educación y exsecretario del Partido Comunista en las provincias de Villa Clara y Holguín. No se trata de alguien que descuelle por su talento. Lo que prima en Cuba hoy día, en el seno de la élite que mal gobierna el país, es la lealtad al clan familiar gobernante.

El resto del elenco en la nomenklatura gobernante está muy anciano o enfermo, y no existe un relevo con capacidad ejecutiva y con ideas objetivas y claras que contribuyan a sacar al país del desastre que el castrismo entronizó en uno de los países más avanzados en términos de calidad de vida en las Américas, por supuesto, antes del aciago 1959.

Comienza una nueva etapa de castro-fascismo que no augura algo mejor a lo conocido hasta hoy.
infiernodepalo@gmail.com; Juan González
tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#458

Rechazo generalizado y un compartido manto de olvido, Juan González Febles

Según la información oficial, Fidel Castro murió en horas de la noche del viernes 25 de noviembre de 2016. Se comenta la “coincidencia” de que un 25 de noviembre de 1956 y también en horas de la noche, salió de Tuxpan, México, el yate Granma, con sus 82 expedicionarios, hacia su naufragio en las costas cubanas, el 2 de diciembre de ese año 1956.

Para algunos por acá, la fecha ha quedado para marcar referencias y asociaciones de partidas sin regreso, destinos fallidos, naufragios y fracasos.

Cuba adentro mostró un panorama compartido y generalizado de indiferencia. Así fue por una parte, pero por otra, se impuso el miedo que se transpira y respira en la sociedad cubana.

Más allá de las demostraciones y expresiones orquestadas por la élite y su monstruoso aparato propagandístico, siempre a la vera del entramado represivo, la indiferencia reinó en el espacio llenado por el miedo.

En ómnibus del transporte público y esquinas al azar, algunos escucharon reguetón desde sus teléfonos móviles. En los hogares y espacios privados se escuchó música con volumen atenuado y ventanas cerradas. La programación clandestina del paquete y el resto de la cíber-oferta alternativa reina durante el luto impuesto por nueve días.

Ciertamente, nadie ha querido señalarse con una sonrisa o un estado de ánimo en contradicción con la proyección y mandato oficial de luto obligado y culto desmesurado a su personalidad. Pero esto no es nada nuevo en el mundo. Se trata de una versión caribeña del “luto y el dolor” proyectado en su momento, cuando salieron felizmente de la escena, Stalin, Mao y los Kim de Corea del Norte que ya lo hicieron.

No es nada nuevo, en su momento y en medio de similar tristeza dirigida, transcurrieron los funerales de sus iguales Stalin, Mao Zedong, Lenin, Kim Il Sung, Kim Jon Il y otros figurantes del eje del mal. Se trata de que tales personajes hasta después de muertos, pueden ser letales y nadie o pocos se atreven a correr el riesgo y marcar una diferencia.

Si de naufragios se trata, Fidel Castro condujo a la nación cubana a un naufragio de superiores dimensiones al naufragio del Granma. Destruyó la república y a la nación cubana. Restableció la pena de muerte, abolió una de las constituciones más progresista de las Américas y privó de derechos y libertades a todos los cubanos en condiciones mucho peores a las desterradas por la independencia arrancada a la corona española.

Fidel Castro robó la juventud a varias generaciones de cubanos, explotó sin medida a los trabajadores, prostituyó y deformó a la juventud y arrastró a la miseria material a todo un pueblo. Llevó adelante guerras en África y América Latina y llevó su vaho de violencia incluso al convulso espacio islámico. Arrastró al país en su odio visceral contra los Estados Unidos, la libertad y los valores sustentados por esta. Así sirvió como peón al imperio soviético en muchos escenarios mundiales y llegó a pedir un ataque nuclear de primer golpe contra los Estados Unidos.

Personalmente, le vi de lejos o quizás no tanto. Le recuerdo mientras esperaba ómnibus de transporte público. Le vi pasar con su escolta armada hasta los dientes por la 5ta Avenida y por otros espacios capitalinos. Cuando esto sucedía, los mayores decían a los adolescentes uniformados camino a la escuela, que no se movieran, no fuera que desde la escolta, se malinterpretara la movida y sucediera algo terrible. El recuerdo que de esto guardo es el de esos individuos mal encarados apuntando con sus armas a civiles desarmados. La impresión que me quedó fue la de alguien con un miedo descomunal a ser muerto por cualquiera.

Para mí, nunca fue un héroe. Solo una molestia que duró demasiado. Los momentos felices de la adolescencia y la primera juventud, que recuerdo y atesoro, jamás fueron gracias a la impronta directa o indirecta del difunto. Sucedieron a su pesar y en desobediencia directa a sus órdenes y orientaciones.

Para marcar la molestia, por acá estaremos gravados con nueve y más días en que la televisión oficial romperá sus cotas ya impuestas de ridículo. Estaremos castigados ya no por su presencia, pero si por el luto y el culto a su personalidad. Así y de esta forma, continuará la imposición de su presencia, rechazada por la mayoría. Aclaro que no por odio, se trata de cansancio y mero aburrimiento. La buena noticia es que no volverá a ordenar el hundimiento de remolcadores con mujeres y niños abordo ni el fusilamiento ejemplarizante de ningún inocente.

No obstante a esto, no me alegro de su muerte. No lo hago por la suya ni por la muerte de nadie, por importante que fuere o crea ser. Entonces y como no me siento Dios, dejo los perdones a su arbitrio. Me uno de forma entusiasta al compartido manto de olvido que se lo llevará, feliz y definitivamente.
infiernodepalo@gmail.com; Juan González
Tomado de; http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/

Estafar a Trump, Juan González Febles

Se dice que las iniciativas de Obama se crearon para alentar al sector privado emergente cubano. Solo que ni Obama ni sus asesores contaron con el ‘aliento antimperialista y revolucionario’ castrista. El régimen nunca ha pensado, pensó o pensará permitir que se aliente a sector privado emergente alguno. Si la administración Trump, da marcha atrás ahora a esa política, esto solo significaría que el régimen perdería lo que pensó ganar mediante el engaño a los siempre ingenuos ‘imperialistas yanquis’.

Las cábalas sobre el futuro de la distensión del presidente Obama, el eventual levantamiento del embargo comercial, el acceso pleno a organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, se fueron o se irán a bolina. El régimen castrista se ha quedado y quedará aún más, movido y en equilibrio inestable, en fin, descolocado con el triunfo de Donald Trump.

A la vista del fracaso de la izquierda totalitario-populista en Argentina y Brasil y el descalabro emergente del castrochavismo en Venezuela, las contadas concesiones unilaterales otorgadas por Washington al régimen de La Habana han llegado a ser imprescindibles.

Cualquier decisión de la administración Trump que restrinja la entrada de cubanos o suprima sus privilegios migratorios, afectará al negocio castrista de obtención de remesas y el turismo policial en la Isla.

En el último decenio, el régimen cubano ha promovido la salida de más de medio millón de emigrantes. Estas son personas en edad laboral que dejaron atrás a parte de su familia. Para el régimen, esos “emigrantes económicos” son una fuente de ingresos, mediante las remesas que enviarán a los parientes que dejaron atrás en la pesadilla.

Estos rehenes del sistema y las visitas turísticas “de la comunidad cubana en el exterior”, según la etiqueta oficial, significan para ellos -los castristas- un ‘cash’ determinante en la actualidad. Como esos viajeros dependen de la dudosa permisibilidad de las autoridades que otorgan o no los visados de regreso, los nuevos emigrantes no pueden asumir posturas críticas hacia el régimen verdeolivo que los explota ni participar en actividades políticas que puedan irritar a sus jerarcas.

Cuando se trata de oponerse al régimen o emigrar, la inmensa mayoría de la juventud opta por salir del país. Muchos, a pesar de no sentir ninguna simpatía por los castristas, terminan atrapados en la disyuntiva de salirse de la pesadilla, aliviar el hambre de los suyos con remesas y luego visitarlos. Para ello, es imprescindible el silencio.

El regreso temporal a la suciedad en que crecieron y se formaron, shockea desde el punto de vista emocional y de forma inexorable. Regresan al miedo que dejaron atrás y entonces, en algunos crece el sentimiento que apunta a no volver jamás en unos casos y en otros, el de culpar a quienes allí permanecen, por no rebelarse contra lo que ellos nunca encontraron fuerzas para rebelarse en su momento.

Cuba ya sufrió a un Castro I, sufre al Castro II y aunque no debe sufrirlo, sufrirá al Castro III si no se toman las previsiones necesarias. La naturaleza del castrismo es anti-norteamericana y antidemocrática. Su esencia dinástica predispone a lo peor y su afinidad con rasgos ostensibles de la pesadilla norcoreana, así lo reafirma. Así como el régimen norcoreano somete al hambre a su gente en aras de disponer de armas sofisticadas de extinción masiva, el castrismo actúa de idéntica forma, solo para afirmar su permanencia en el poder.

Se trata de hacer la transición a un modelo antidemocrático de ‘populismo fascista de mercado’, con desfiles de Christian Dior, que se les haga potable a partir de su carácter anti-norteamericano y anti-imperialista.

La masturbación mental especulativa de Karl Marx aportó la creencia de que la humanidad evoluciona en el sentido dictado por el marxismo. El caso es que el castrismo se sale y se va más allá hasta de esta masturbación especulativa. Esto le hace más y más impredecible en muchos sentidos excepto en uno que lo define. Esto es, retener el poder absoluto a todo costo, para una sucesión dinástica perfecta. Pero para ello se impone estafar a Trump o ganar su complicidad.
infiernodepalo@gmail.com; Juan González
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#456

 

Una muy positiva orden presidencial que empoderará al pueblo cubano, Juan González Febles

Luego del triunfo de Donald Trump y de que será en breve el próximo presidente de los Estados Unidos, se habla mucho por esta orilla de las órdenes ejecutivas dictadas por el presidente saliente Barak H. Obama y de como muchos por acá esperan, que algunas entre estas o quizás todas, sean revocadas por el mandatario electo.

De lo que pocos hablan, con un respeto casi religioso es de las órdenes ejecutivas que el nuevo presidente dictará. Aun así, se hacen cábalas sobre lo que vendrá y sobre quién ganará algo con eso,… ¿el gobierno castrista?

Los trumpistas de por acá, esperan lo mejor de Trump. Entre lo mejor está, que haga lo necesario para con una orden presidencial garantizar acceso libre a internet para todos los cubanos. Cuba está a menos de cien millas del territorio continental estadounidense.  Solo enviando a alguien con un martillo hasta el o los satélites habilitados, -el régimen castrista no tiene recursos para ello- podrían hacer algo para interferir el acceso. Aun si China quisiera ayudarlos, ni con la edificación de otra Gran Muralla conseguirían algo en este sentido.

La otra expectativa sería garantizar la recepción en Cuba de la televisión comercial norteamericana, algo que no sería imposible, si una orden en tal sentido es expedida y se mueven los recursos para hacerlo posible. Tanto esta, como la opción anterior están fuera del alcance del régimen castrista en términos de bloqueo o intervención de la recepción en Cuba.

En ambos casos aunque el régimen argumentará la llevada y traída “soberanía nacional”, la propia Organización de Naciones Unidas (ONU) a pesar de su acendrada inoperancia consagra el derecho a la libertad de información y el libre acceso a internet. Como no se trata de obligar a persona alguna a conectarse a internet sino solo de dar la oportunidad a que lo hagan si así lo desean, algunas argumentaciones se encontrarán faltas de otro sostén que no sea la voluntad y el empeño del régimen cubano por bloquear el acceso a internet y limitar o cortar de cuajo el derecho a la libertad de información.

Sobre la televisión comercial norteamericana, se verán tan faltos de una argumentación razonable como en el primer caso. No se tratará de algo dirigido en forma singularizada contra ellos o contra interés y persona alguna. Se tratará de que quieran impedir al pueblo cubano acceder a la televisión comercial al alcance de más de doscientos millones de estadounidenses. Ya no será Radio y Televisión Martí, para el caso serían CNN, Fox, CBS, PBS y otras en un amplio y abierto etc.

Perder el monopolio informativo marcará una sensible diferencia en la actual correlación de fuerzas. Para el régimen sería la quiebra definitiva de la televisión oficial por falta de audiencia. Muy pocos verían tan solo una emisión de los noticieros televisivos, la Mesa Redonda colapsaría y el rotativo Granma, quedaría limitado en su uso para envolver basura o como papel sanitario. No es que en la actualidad no se le de este uso, solo que las nuevas alternativas le limitarían a esto.

Una orden o unas órdenes ejecutivas de este tipo, marcarían una diferencia. Un antes y un después y quizás hasta un no buscado y nuevo legado, que si marcaría la diferencia para un verdadero empoderamiento del pueblo cubano. ¡Adelante Sr. Trump!
infiernodepalo; Juan González
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#455

Una elección que afectará a muchos para bien o para peor, Juan González Febles

A Cuba siempre le irá peor con una Administración Demócrata, estadounidense, porque ahí es donde ha venido siempre lo que ha dado aliento a la dictadura castrista. Así pasó con Jimmy Carter, y con Bill Clinton. El primero permitió un éxodo masivo en 1980 y el segundo a despecho de sus intenciones, permitió el derribo de una aeronave civil norteamericana en aguas internacionales. De John F. Kennedy mejor ni hablar. Lanzó a los invasores de Girón al peor espacio, les negó apoyo aéreo y luego puso como garante de la permanencia del castrismo, al gobierno estadounidense a partir de lo que negoció con la antigua URSS.

La Administración de George W. Bush mejoró las cosas. Con una Administración Republicana, el castrismo se pone cauteloso. Trump puede ser un susto como dicen muchos por acá y por allá, pero sustos y todo, además representa una sorpresa. Esta sorpresa podría favorecer o no al pueblo de Cuba. Donde sí existe una certeza es con la Sra. Clinton. Al castrismo le convendría Clinton, Trump es un hombre de negocios y aquí en Cuba lo menos seguro que hay son garantías para ningún hombre de negocios. Negociar con el castrismo es asumir pérdidas por adelantado porque el régimen militar cubano jamás paga sus deudas.

La Sra. Clinton afirma que dará continuidad a las concesiones y regalías concedidas por Obama. Eso la hace perjudicial para las aspiraciones del pueblo y los demócratas cubanos.

Como ya es costumbre, las autoridades cubanas han alentado campañas en el viejo estilo antiestadounidense. Se denuncia el embargo, se condena al “imperialismo yanqui” y se abortan todas las iniciativas llegadas desde el Norte.

Últimamente, la televisión oficial ha mostrado de forma reiterada numerosas manifestaciones y protestas preparadas por el régimen en las que participan representantes de la “juventud cubana”. Estos atacan las iniciativas llegadas desde USA a partir de su carácter “subversivo”. Estas campañas son una forma de preparar a la opinión pública cubana para un colapso de las negociaciones, en caso de una victoria de Trump y este es uno de los peores escenarios para la élite de poder castrista.

El candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, se comprometió a apoyar a los pueblos cubano y venezolano en su “lucha contra la opresión”. Así lo hizo en el marco de sus mítines de campaña en el estado de Florida, que ciertamente es uno de los más importantes de estas elecciones.

Lo más interesante es que el pueblo cubano y el pueblo venezolano no se cuentan entre los electores del Sr. Trump, aunque potencialmente estén entre los más beneficiados con su elección. Parecería repetirse a la inversa otra situación, en que no electores resultaron terminalmente perjudicados por el resultado de las elecciones que elevaron a la presidencia de la nación líder del mundo libre a Harry S. Truman, quien perpetuaría la pesadilla norcoreana que sufrirían millones de no electores estadounidenses o las que convirtieron en presidente de esa gran nación a John F. Kennedy, quien a su vez garantizó décadas de dolor a millones de no electores, cubanos para la ocasión.

La trampa o el sentido no tan oculto de ser presidente de la nación líder del mundo libre, es que millones de seres humanos a lo largo y ancho del mundo, sentirán para su bien o para su mal, la influencia que sobre ellos ejercerá lo que decida desde Washington el próximo presidente de los Estados Unidos. La sombra proyectada desde Washington y la Oficina Oval allí radicada, aliviará o congelará la vida de muchos. En esto consiste el liderazgo mundial y esta es la gran responsabilidad de quienes asumen ese legado y reciben de manos de su pueblo tan alta investidura.
infiernodepalo@gmail.com; Juan González
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#454

Actividades económicas… ¿ilícitas? Juan González Febles

Quienes impusieron la pena de muerte, derogaron la Constitución de 1940, impusieron las ejecuciones extrajudiciales, los juicios sumarios, los creadores de la Peligrosidad Social Pre-delictiva y tantos otros aportes a las teorías del derecho o el contra-derecho, aportan otra innovación. Hoy se trata de acusar e imputar a opositores pacíficos al régimen militar castrista, periodistas, etc., de algo que de forma eufemística dan en llamar “actividad económica ilícita”.

Cuba se ha convertido en un espacio de pesadilla. En Cuba, hoy día, se sufre el control absoluto que ejerce el régimen militar totalitario castrista sobre toda la ciudadanía. Este control resulta enajenante y totalizador y priva –entre otros- del derecho al trabajo a quien disiente. Para redondear el control, se priva a todos del confort y de la munificencia material. Para que la familia en jefe y su banda gobernante retengan el poder absoluto, resulta imprescindible la miseria material compartida por todos.

El régimen militar castrista en tiempos de la égida del culpable en jefe de todo lo mal hecho, el ex dictador Fidel Castro, hizo realidad aquella anécdota de Stalin con la gallina, solo que nuestra gallina fue el pueblo y la sociedad cubana en su conjunto.

Se dice que Stalin en un día de verano muy caluroso y bajo inclemente sol, desplumó a una gallina. Sin la protección del plumaje y bajo el sol, la gallina optó por aprovechar la sombra de Stalin y allí se cobijó. Esto bastó para que el padrecito diera libre expresión al sicópata criminal que fue y entonces, explicó que esta es la forma que habría que tratar al pueblo, quien como la gallina de marras, no tendría otra opción que cobijarse bajo su sombra “protectora”.

Por esto, afirman, “…no se permitirá la concentración de la propiedad y la riqueza en personas naturales y jurídicas no estatales, conforme a lo legislado”. Así la gallina, -el pueblo- permanecerá a la sombra del poder.

De vuelta con “las actividades económicas ilícitas”, resulta un verdadero contrasentido que sea el régimen militar totalitario castrista quien se abrogue el derecho de hablar sobre supuestas actividades económicas ilícitas. Se trata de que uno de los principales ingresos de que depende el inviable e inepto régimen castrista son las remesas y cualquier ingreso que entra por donación a sus arcas. Se trata de que como Cuba adentro, el régimen castrista criminaliza la diferencia, pretenden convertir en ilícitas las ayudas de ONGs y cubanos en el exilio a disidentes, opositores y periodistas independientes, (los de veras): así de sencillo.

Ni la embajada del régimen castrista en los Estados Unidos ni alguna otra en Europa democrática o América Latina se ve obligada a contratar personal nativo a través de los oficios de alguna empresa contratadora, que además de escoger y contratar el personal, cobre los ingresos personales de cada empleado a la embajada y pague a estos una suma irrisoria por debajo de lo que paga la embajada a la empresa contratadora.

Se trata del mismo estilo esclavista con que el régimen convierte en lícito el pago a profesionales cubanos de la salud y de otras disciplinas, en prestaciones de servicios a lo largo del mundo. ¿Por qué sucede? Pues a partir de la permisibilidad de cada estado de derecho que acepta y de esta forma consagra estas prácticas.

¿Qué pasaría si los estados de derecho democráticos del mundo dejaran a un lado la permisibilidad y la complicidad tácita con estas prácticas? Pues el régimen castrista se vería obligado a cesar en las mismas. De otra manera, se quedarían como cuerpo diplomático en La Habana, las embajadas de Rusia, China, Corea del Norte, regímenes islámicos promotores de sharias, terrorismo, lapidaciones, etc., y aldeas miserables con pabellón nacional africanas, todas con presidentes millonarios y embajadas suntuarias.

Un estado paria, ahogado en deudas como el castrista, que no es capaz de producir el mínimo para una subsistencia digna, difícilmente resistiría medidas de esta índole.

Quizás se trate de que actitudes dignas que dejen de convalidar prácticas aberrantes o quizás el fin de la permisibilidad sea el complemento que le faltó en su momento al “fallido embargo”. El tiempo lo dirá.

El caso es que si deben terminar las denominadas “actividades económicas ilícitas”, que sean las verdaderamente ilícitas y no las que el régimen castrista etiquete de esta forma.
infiernodepalo@gmail.com; Juan González
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/; PD#454

¿Y cómo quedará ese legado? Juan González Febles

Se habla más de lo debido del legado que presumiblemente el presidente de los Estados Unidos dejará a su país y al mundo en la conclusión de su mandato. La pregunta que se impone es, ¿qué habrá de positivo para su país y para el mundo en el tan traído y llevado legado?

Todo parece indicar que con legado o sin él, se han revuelto todos los avisperos posibles tanto dentro como fuera de los Estados Unidos.

Por lo pronto, las relaciones entre Estados Unidos y Rusia están en su peor momento desde la Guerra Fría.

Los malos de la tierra se sienten fortalecidos y el sentimiento anti democrático reverdece en sus más coloridos tintes anti norteamericanos.

¿Por qué se ve la guerra fría como algo que ya pasó?

Como parte del legado del Sr. Obama quedará como referencia el abandono de los rebeldes demócratas sirios –entre otras cosas- y el hecho de que los rusos, más allá de sus apetitos imperiales y su vocación proto-fascista  y antinorteamericana, son aliados mucho más confiables que lo que han sido y son los norteamericanos. El apoyo al genocida sirio Al Assad así lo ha demostrado.

Sobre esto nos queda la referencia nacional que involucra las decisiones tomadas en su momento por el presidente estadounidense John F. Kennedy. Privaron de apoyo aéreo a los invasores de Playa Girón. Así, les lanzaron al peor de los escenarios para que lucharan en una desventajosa proporción de 10 a 1, privados entre otros apoyos del aéreo, para posteriormente, quedar los Estados Unidos como garante de la permanencia y continuidad de la dictadura castrista en Cuba.

Aunque analistas estadounidenses, prensa, etc., han descrito la embestida de Rusia y del gobierno sirio de Al Assad contra la ciudad de Alepo, como “barbarie” y advierten que incluso se llevaron a cabo crímenes de guerra, nada de esto parece alterar el legado del Sr. Obama y su poco coherente pacifismo.

Como dijo en comparecencia pública el presidente de la Cámara, el republicano Paul Ryan, en referencia al caso cubano: “Los Castro siguen encarcelando a activistas prodemocráticos a una velocidad de cientos al mes, sin embargo, eso no detiene a la administración Obama en sus esfuerzos por apaciguar a este régimen opresor”.

¿Esto también formara parte de su legado?

El Secretario de Estado John Kerry ha llegado al extremo de apoyar las concesiones que persiguen obtener las narcotraficantes de las FARC. Hubo incluso una reunión entre las FARC y el secretario de Estado de los Estados Unidos y una tarde de paseo en un catamarán. Así creó para su país la ilusión de que estos gánsteres FARC son actores políticos legítimos y que nadie debe rechazar todas las concesiones pedidas en nombre de la paz. Más allá de legados, uno podría preguntarse por qué no dar las mismas garantías al Chapo Guzmán, que ciertamente es mucho menos peligroso que cualquiera entre los maleantes de las FARC.

Entonces el verdadero legado trascendente sería que debilitado el castrismo, el punto focal estaría en que no se diera pie a impunidades ni sucesiones. Que para entonces no aparezcan nuevos Santos, Obama o Mogherini, con la salida dorada para la familia en jefe y sus cómplices.

No se trata de que el embargo haya sido una medida fracasada, se trata de que nadie en su momento se ocupara de hacer lo necesario para que funcionara. De que los soviéticos de entonces, fueron aliados más consecuentes con los sátrapas opresores verdeolivo que lo que nunca lograron ser los yanquis con los demócratas cubanos.

Para citar algunos bochornosos ejemplos, digamos que a pesar de los acuerdos de 1962, la base Lourdes se mantuvo, aviones rusos repostaron por acá y hasta se mantuvo una brigada militar rusa en Cuba con posterioridad a la crisis de los misiles de 1962. Esto quizás no forme parte del nuevo legado, pero ciertamente refuerza aprensiones en relación con lo que aportará un futuro de contornos muy turbios.

Lo que hasta hoy, Cuba adentro, trajo el legado por llegar, ha sido el pánico cierto de que sea abolida la Ley de Ajuste Cubano. Ese pánico solo ha beneficiado al régimen militar castrista. Se creó la debacle y ya han muerto bastantes cubanos por el temor de que la generosidad del Sr. Presidente Obama pueda preservar la pesadilla que sufren a partir de su tan discutible legado.

Todo parece indicar que tanto los rebeldes demócratas sirios como el pueblo de Cuba y su oposición pacífica interna serán las víctimas propiciatorias de un legado que se yergue amenazador desde las márgenes del Potomac.
infiernodepalo@gmail.com
Tomado de: PD#452; http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/

porrista-pide-paredon

Otra vez paredón, Juan González Febles

Existen recurrencias que con su reaparición dan la medida de algo. El pasado domingo 9 de octubre una porrista antisocial al servicio de los paramilitares que sirven a los represores asalariados de la policía Seguridad del Estado (DSE) pidió paredón para las valientes mujeres de blanco frente a la sede nacional del Movimiento Damas de Blanco en la barriada de Lawton en la capital cubana.

Aunque no se trata de algo atípico, sino de otra recurrencia en el actuar del régimen militar totalitario y dinástico castrista, políticamente de claro corte fascista, el hecho en sí, no deja de ser relevante. Se trata de una recurrencia al año 1959 en que el régimen necesitaba destruirlo todo. En abierta violación a la Constitución de 1940 empezaron juicios sumarios sin garantías procesales de ningún tipo y con ellos, se restableció en Cuba el abolido paredón de fusilamiento, un emblema de la presencia colonial española en la Isla eliminado por la república, para que ningún cubano ascendiera a patíbulo alguno a partir de sus actuaciones o sus posturas políticas.

Fueron momentos en que el condotiero argentino, de aciaga recordación, Ernesto Guevara, proclamaba ante el mundo “…hemos fusilado y continuaremos fusilando”, ya que su sociopatía o sicopatía le hacía experimentar placer cuando tomaba alguna vida, fuera esta humana o no. Y que por compartir sus torcidas inclinaciones se fue hasta Bolivia entre otros lugares. Trae a la palestra pública que en aquellos días oscuros de 1959, el jefe de estado de facto y heredero del poder absoluto, Raúl Castro llevó a cabo ejecuciones extrajudiciales en la zona oriental del país que sufrieron miembros del ejército constitucional y los cuerpos policiales que enfrentaron la insurgencia verdeolivo.

Los hechos tienen lugar en el marco de la normalización de relaciones con los Estados Unidos en momentos en que el régimen atraviesa una situación difícil que puede hacerle recorrer otra crisis similar a la de los años 90 a partir del naufragio de la extinta Unión Soviética. Es en estas circunstancias que una porrista sacó del armario tan nefasta consigna y coincidentemente Rusia en declaración del viceministro de Defensa ruso, Nikolái Pankov, anunció la disposición de reabrir bases militares en Cuba y Vietnam.

Quien posibilitó el apoyo logístico para el paredón fue la Unión Soviética con el apoyo brindado a la dictadura cubana desde los primeros momentos. Después de la Crisis de Octubre en 1962, la presencia soviética se enmascaró, pero no cesó. La base de Lourdes, cerca de La Habana, estuvo operada por Moscú desde 1967 hasta aproximadamente 2001. Fue el mayor centro de espionaje radioelectrónico ruso fuera de su territorio y se dice que, hacía transparente para Rusia, a todas las Américas.

La perspectiva puesta de relieve con la reaparición de la petición pública del paredón coincide con circunstancias similares a las vividas en aquellos años aciagos desde 1959, con el acento puesto en los correspondientes a la década del sesenta. Este fue el periodo en que más se fusiló en Cuba, “…gracias a la ayuda generosa y desinteresada de la Unión Soviética”.

Esperemos que la normalización de relaciones entre los Estados Unidos y Cuba no contribuya a la afirmación de nuevos enclaves militares rusos que desde Cuba, amenacen a las Américas. Ojala que esto no materialice una respuesta como la que logró ser evitada en aquella crisis de los misiles de 1962. Esperemos que las actitudes de aquellos, a quienes Andrei Gromiko definió como payasos en los días inciertos de octubre de 1962, no consigan echar a perder algo más, que el muy discutible legado de un laureado con el Premio Nobel de la Paz.
En Cuba, volvió a corearse ¡¡paredón!!
infiernodepalo@gmail.com
Tomado de: http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/

¿Euro realismo contable y neo pragmatismo yanqui? Juan González Febles

Imaginen por un momento que un alcalde o gobernador de alguna ciudad relevante decide y propone cerrar las cárceles y disolver los cuerpos de policía. Imaginen a estos funcionarios afirmados en la argumentación cierta, de que a lo largo de siglos, ni las cárceles ni los cuerpos policiales han conseguido extirpar el delito del cuerpo de las sociedades. ¿Qué podría decirse frente a esta argumentación con visos tan fuertes de verosimilitud?

Quizás y salvando algunas distancias, sea esta –cárceles, policías, delincuentes- la impresión que despierta la propuesta formal de la Comisión Europea para que la UE firme un acuerdo bilateral con Cuba y derogue la Posición Común.

Esta postura europea, vinculaba cualquier cooperación con la isla a avances del régimen castrista en materia de derechos humanos. Este fue el antiguo enfoque vencido por esta nueva aproximación realista en las relaciones de Europa con el régimen militar castrista. También, quizás se trate de no perder terreno frente a Estados Unidos y de paso secundarles en todo el nuevo entramado de la normalización de relaciones entre Washington y La Habana.

El régimen castrista es un neo estado paria, que no ha conseguido o querido pagar sus deudas desde 1959. Desde 1959 hasta 1989-1991, sobrevivía parasitariamente con la ayuda de la extinta Unión Soviética. Cuando el apoyo soviético colapsó, sobrevivió un brevísimo periodo, en medio de una crisis generalizada atroz con la muy exigua limosna arrojada por el gobierno español de aquel momento. Así fue, hasta la llegada al poder del chavismo en Venezuela. Este hizo realidad las más caras y parasitarias fantasías de la gobernante élite castrista y solo así, han llegado hasta el presente.

La naturaleza del euro realismo contable europeo o del neo pragmatismo yanqui, es inexplicable. El régimen castrista en la actualidad, no cuenta con absolutamente nada que poner sobre una mesa de negociaciones que no sean sus demandas y las deudas por cobrar de sus tantos acreedores. Todo apunta a que su sostén siempre descansó en el parasitismo. Solo que en la actualidad, tal parasitismo parece estar sustentado por la corrupción, el tráfico de influencias y los sobornos en que de forma directa o indirecta aparece sindicado en discretos y no tan discretos escenarios.

Se dice y quizás en esto haya mucha verdad que la Posición Común demostró tanta ineficacia como el embargo decretado por el Congreso de EE UU. Desde su entrada en vigor, el régimen castrista no se ha movido un milímetro en sus postulados.

Además, aunque oficialmente la cooperación europea estaba condicionada, las empresas del continente, —las españolas en primera instancia— continuaron presentes y mantuvieron algunas actividades en la isla. El balance final es que no se logró forzar al régimen castrista a avanzar en democracia ni en respeto a los derechos humanos. Lo singular en todo esto es, cómo a nadie le interesó o le interesa analizar el porqué de tal resultado.

Por lo pronto, bueno es reconocer aquello en que el castrismo es exitoso. Los obreros cubanos son explotados por el régimen y sus contrapartidas internacionales, sin que la Organización Internacional del Trabajo, (OIT) de la Organización de Naciones Unidas (ONU) se haya pronunciado sobre esto, se trata de un éxito relevante, reconozcámoslo así.

Bueno será no olvidar que en Cuba no existen libertades de expresión, manifestación, asociación, información y muchísimo menos de prensa. El régimen militar totalitario y dinástico del clan Castro, las proscribió en su totalidad. Se golpea y se reprime la libertad de manifestación pacífica en las calles cada domingo desde hace más de setenta semanas. Ninguno de los convidados de piedra en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas o los acaudalados representantes de sus agencias especializadas ha dicho algo al respecto.

Hay derechos que podrían haber sido validados por estar refrendados desde organismos internacionales vinculados a la Organización de Naciones Unidas (ONU). Pero no hay nada nuevo sobre este particular. Recientemente, la Organización de Naciones Unidas (ONU) que no se pronunció en su momento con la energía demandada, acerca de los secuestros, los reclutamientos forzosos, los asesinatos y la práctica del narcotráfico practicados por los elementos FARC, agració al régimen militar castrista que en su momento entrenó, apoyó y propició todos estos horrores a partir de la “paz lograda en Colombia”.

Este régimen en la actualidad reprime la manifestación pacífica ciudadana en las calles, la libertad de expresión, asociación, prensa y otros derechos consagrados por la ONU, pero resulta agraciado por la propia ONU en circunstancias como esta y en otras más significativos aún.

Antes de criticar al euro realismo contable europeo y al pragmatismo yanqui, resulta edificante analizar el contexto en que ambos se mueven y de paso buscar respuestas para todo esto. ¿Estarán tales respuestas en bien ocultas regalías, dádivas, sobornos, tráficos de influencias y todas estas y otras lindezas que el régimen militar castrista y sus servicios especiales de inteligencia y contrainteligencia han desplegado y desarrollado a lo largo de todo este tiempo?

Esperemos y mientras, a mantener la lucha a despecho del euro realismo contable y el neo pragmatismo yanqui. Que no se diluyan en la nada en Cuba, el santo y seña de las palabras libertad y democracia.
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